Imagen del chupinazo de san fermin lleno de gente y con los gaiteros saliendo del ayuntamiento

Esencia

“La esencia del placer es la espontaneidad”.

Germaine Greer.

Al final del encierro en Pamplona, ??la adrenalina al límite se suaviza y la sensación de alivio, la satisfacción, la realización personal e incluso la decepción ocupan su lugar. Al mismo tiempo, en medio de un Kaiku, coñacs, cafés y conversación, los pensamientos giran en torno al desayuno.

Hubo un tiempo en que grupos de corredores daban un corto paseo por la Plaza del Castillo, cruzando Estafeta hasta la calle de la Merced, donde encontraban algunos bancos fuera de La Raspa y se sentaban. La multitud variaba día a día, pero al final se convertía aquello en un asunto relajado donde un grupo de amigos comía un desayuno sencillo, compartía unas cuantas botellas de tinto con gaseosa y charlaba en un ambiente de camaradería satisfecha.

Mientras tanto, una jota fantástica flotaba sobre un mesa cercana. Siempre fue la manera perfecta de pasar el día y hacer la transición entre el drama del encierro y el ritmo de la fiesta.

Ahora no.

Ahora todas las mesas están reservadas: reservadas de antemano para las “personas adecuadas” y el improvisada desayuno ha sido sustituido por un evento gestionado por etapas. El concepto mismo de espontaneidad ha sido sacrificado porque el “evento” del desayuno es tan popular que todos quieren participar. Todos quieren un trozo de esa tradición y que se vea que están allí. Cuando la esencia de una cosa se desvanece lo que resta es un sucedáneo artificial del original.

Lo hemos visto antes de muchas maneras. Si alguna vez has soñado con visitar un monumento famoso o un sitio notoriamente hermoso, entonces serás consciente de que la verdad no coincide con el sueño. Esa vista increíble a través de las Cataratas del Niágara, a través del Gran Cañón o subiendo desde el Mall hasta el Palacio de Buckingham no es algo que puedas disfrutar de la forma que imaginaste. Esto se debe a la gran masa humana que se interpone en el camino de tu mirada. El bosque de paloselfis, o pértigas del ego como alguien ha descrito, debe ser vadeado y cualquier fotografía debe ser capturada en ese mismo instante, cuando un grupo de turistas japoneses, escolares británicos o un tour en autocar estadounidense no se encuentra en el lugar adecuado.

Los sitios populares son populares por una razón: la gente cree que vale la pena verlos “en persona”. Su esencia es algo que vale la pena disfrutar en persona. Sin embargo, al hacerlo terminamos matándolos a través de la popularidad. Pumphrey lo describió como el “trato del diablo”, y esa experiencia decreció sobre manera, no solo porque hay que compartirla con docenas de mochileros antípodos, sino también porque esa sensación de intimidad, esa conexión personal, está comprometida.

Es muy fácil saltar y culpar al muy moderno fenómeno de las redes sociales por gran parte de esto. Después de todo, la actitud que impulsa a tantos de nosotros a compartir nuestras vidas con el resto del mundo ha encontrado un hogar natural en la era digital. No solo eso, sino que hay un tema que acompaña la necesidad de demostrar cuán increíbles son nuestras vidas al compartirlas con el mundo.

Como resultado el paloselfi impregna las visitas a un monumento o sitio famoso y todo tiene que ser capturado como evidencia no solo de eso, de que estuvimos allí, sino que además vivimos el momento más increíble mientras tanto.

Sin embargo, no sería justo culpar a esto únicamente por el aumento de las redes sociales. Mientras los humanos han sido capaces de viajar por placer y han podido compartir esa experiencia, han existido quejas por el exceso de gente y se han echado a perder.

El famoso Gran Tour europeo fue un viaje esperado para los miembros más ricos de la sociedad británica, particularmente entre los siglos XVII y XIX. Sin embargo, incluso desde entonces hubo quejas de que el circuito estaba demasiado lleno y era demasiado ruidoso.

Como escribe la profesora Kathleen Burke: “A menudo se comenta el comportamiento indisciplinado y a veces violento de los jóvenes ingleses; sin duda, para el personal de las embajadas británicas en el extranjero, las actividades de los visitantes ingleses, -cada uno compitiendo con el otro,  para ver quién es el más salvaje y el más excéntrico-, ha sido una de las principales preocupaciones. Incluso los rusos quedaron impresionados por las cohortes de jóvenes salvajes ingleses que encontraron en las ciudades del oeste Europa.”

Henry Fonda cámara en mano en el recorrido del encierro como si fuera uno de los fotógrafos de Sanfermin.com
Henry fonda en el encierro aparece en la cinta de Orson Welles. 1961

Hemingway también reconoció el lado negativo de la popularidad de algo tan querido. Pamplona fue áspera, como siempre, abarrotada… Una vez escribí Pamplona, ??y lo hice para siempre. Está todo allí, como siempre lo estuvo, excepto que se agregaron cuarenta mil turistas. No había veinte turistas cuando fui por primera vez … hace cuatro décadas.

Las redes sociales simplemente han exacerbado esto y han contribuido a ello a nivel global. Haga un viaje a San Sebastián, hogar de los más maravillosos pintxos y tapas, y verá lo que la popularidad le ha hecho a esta cultura. El principio de las tapas, cómo funcionan las tapas tradicionalmente en los pueblos y ciudades españolas, ha sido borrado. En su lugar, hay una versión mucho más orquestada y apta para turistas, en la que los bares no quieren que la gente se presente para comprar una mini y un pintxo. Ahora te entregan un plato y te alientan a que permanezcas largo rato y gastes mucho para que las cajas registradoras suenen. (Esto no es para denigrar la gastronomía de San Sebastián, que es sobresaliente).

No es así como funcionan las tapas en otros lugares, pero San Sebastián se ha hecho popular a escala mercurial. Cuando esto sucede se alcanza una masa crítica y algo tiene que ceder. Como señala Hassan Bougrine; “… la esencia de la economía capitalista es la necesidad de ‘hacer dinero’”. No es de extrañar que la tradición esté distorsionada. Aunque quizás algunos dirían que la realidad es más positiva, una evolución que les brinda a los clientes lo que desean. Dado que una alta proporción de los presentes en la ciudad vasca son viajeros extranjeros, la evolución al ‘turismo de tapas’ no es sorprendente.

La belleza intensa de las aldeas de pescadores de Cornualles es un atractivo tal que aquellos con ingresos suficientes han estado comprando casas de vacaciones allí durante muchos años. Esto ha tenido un impacto tan negativo en las comunidades, que han destruido efectivamente las aldeas fuera de las temporadas de vacaciones, y existen prohibiciones de compra de segundas viviendas en varios lugares de Cornualles.

Señor tocando la guitarra de risas en Sanfermin
Foto de Javier Martínez de la Puente

La esencia de una cosa es tan frágil, tan preciosa y tan difícil de comprender que cuando la alcanzamos, se desvanece. Al igual que agarrar un puñado de arena en la playa, cuanto más apretada la sujetamos, menos podemos sostenerla y antes se desliza entre nuestros dedos y desaparece. Rara vez intentamos destruir la esencia de una cosa intencionalmente, simplemente nos damos cuenta de que ha ocurrido casi a escondidas cuando la verdad de nuestro impacto se manifiesta ante nosotros, aparentemente de la nada. Sin embargo, destruir la esencia de algo es lo que ciertamente hacemos.

Con algo frágil y deseable, la respuesta seguramente sea manejarlo con cuidado. Queremos alcanzar y agarrar algo que brilla y, sin embargo, como los cristales de hielo, el mismo toque puede destruirlos. En este caso, es más inteligente disfrutar de una cosa en el momento y estar preparado para alejarse, cambiar y sacrificar lo que amamos por no destruirlo. Esto no es fácil porque, en el momento, normalmente estamos superados por el deseo de hundirnos en la experiencia. De manera similar, a menudo destruimos algo tras una pequeña incisión y es posible que no lo reconozcamos hasta que sea demasiado tarde.

Seguramente, tan pronto como sintamos que lo que amamos corre el riesgo de ser dirigido o que su esencia haya sido comprometida o eliminada por la popularidad, deberíamos estar preparados para alejarnos. Tal vez deberíamos estar preparados para alejarnos mucho antes de eso. Tomemos como ejemplo el desayuno tras el encierro. Si asistimos todos los días, ¿estamos esperando demasiado de esto? ¿Estamos forzando la diversión a cumplir con una expectativa o simplemente estamos contribuyendo a la destrucción de su esencia? Una vez que algo se convierte en rutina, ya no es especial.

Esto no quiere decir que esas cosas deban cesar y que muchas personas encuentran placer en la rutina. Algunos incluso dirían que son capaces de aferrarse a la esencia de algo incluso cuando es una rutina.

Una de las quejas más comunes es que el encierro ha sido destruido por ser demasiado popular. Los reclamantes señalan las calles concurridas y la alta proliferación de corredores no españoles (que se estima en un 45% en 2017) como factores que contribuyen a ello. Hable con cualquier “divino” y ellos generalmente anhelarán un momento en que las calles estaban más tranquilas, cuando tenías espacio para correr y cuando realmente podías ver a los toros. La esencia del encierro se ha ido, reemplazada por mochileros, principiantes e ilusiones.

La evidencia no apoya totalmente esta opinión.

Paloselfi en el encierro de san fermin

El encierro ha sido popular durante mucho tiempo y la aglomeración no es un fenómeno moderno. Viejas fotografías en blanco y negro e incluso rollos de películas muestran calles abarrotadas, una concurrida Plaza de Toros, amontonamientos y barreras llenas que se remontan muchas décadas atrás, todo aparentemente sin terminar con la esencia del encierro.

Además, el apiñamiento moderno no está empeorando según las cifras publicadas por el Ayuntamiento de Pamplona. Un artículo publicado en sanfermin.com destacó el hecho de que algunos años, como 2012, vieron a más de 20 mil corredores participar en los 8 días, mientras que otros lo hicieron mucho menos. Se estimó que 2017 tuvo alrededor de 16 mil corredores. Los volúmenes también varían dramáticamente de un día para otro. Parecería que un corredor paciente y determinado puede encontrar espacio en el día correcto si espera su tiempo y se arriesga.

Entonces, si bien es cierto que a menudo suavizamos lo que amamos y destruimos su esencia, a veces lo que amamos no está realmente muerto y solo tenemos que verlo de forma ligeramente diferente. Quizás, como en San Sebastián, necesitamos experimentarlo de otra manera y volver a aprender lo que es la esencia ahora. En última instancia, debemos reconocer que la esencia de una cosa es fugaz, transitoria y debemos disfrutar de todo lo que podamos mientras dure.

La serie Westworld termina su segunda temporada con un encierro

La serie Westworld ha terminado su segunda temporada con una imagen inspirada en los encierros de Sanfermin del todo espectacular. (Cuidado podemos destriparos el capítulo un poco.) Una estampida de toros androides en pleno capítulo permite una de las acciones de acción más sanfermineras y torunas que hemos visto. Toros por un lado y balazos por otro. Ningún toro sufrió porque eran recreaciones 3D a pesar de recibir un montón de balazos. Los protagonistas sí sufrieron porque hay cornadas en slowmotion, HD, 4K y 360 que dan miedo al miedo y que permitieron al director del capítulo recrearse en el instante.

La aparición de escenas similares al encierro siguen demostrando que el encierro de Sanfermin continua siendo un signo universal de valor y peligro. Los guionistas de Hollywood lo saben y además el público responde, ya que de otra manera no tendría sitio en este mundo de las series de pago. Una parte de esta secuencia con los toros ya fue incluida en los anuncios del descanso de la Super Bowl.

WestWorld es un parque temático futurista

Hay críticas de quienes siguen las series que apuntan a que Westworld puede convertirse en la nueva Juego de Tronos. Según describe la propia HBO esta serie de ficción eleva el concepto de las aventuras y las emociones fuertes a un nuevo nivel de peligrosidad. En el futurista parque temático conocido como Westworld, un grupo de androides-servidores se desvían de las secuencias programadas meticulosamente por los informáticos y adoptan un comportamiento anormal.” Westworld está basada en la película de 1973 escrita y dirigida por Michael Crichton (Parque jurásico), y ha sido creada para la televisión por los productores ejecutivos Jonathan Nolan (Interstellar, El caballero oscuro) y Lisa Joy (Criando malvas, Último aviso). Cuenta con unos pedazo de actores como Anthony Hopkins, Ed Harris, Evan Rachel Wood, James Marsden, Thandie Newton y Jeffrey Wright. 

Barriers

Change

By Mat Dowsett

“When looking back doesn’t interest you anymore, you’re doing something right.” Anon.

Around a decade ago there was a lot of dissatisfaction aimed at the moves to make the encierro safer around La Curva. The use of a coating on the street to give the bulls more grip was at the heart of this change. Whether or not it was the only factor, there was certainly something going on and morning after morning the bulls seemed to be going around La Curva cleaner than they ever had, the occasional exception noted. At the time I wrote a piece asking; “What future now for La Curva?” The famous “threading the needle” run from the doorways of Mercaderes and up onto Estafeta was gone, perhaps for good. The photographers massed on the barriers are still able to capture images fit for the newspapers, but the heyday of running the curve is gone.

This has caused a lot of heartache but also a lot of denial as runners cling on to the past and find themselves trying to reproduce it, but only end up standing the street as the arse-ends of cattle move swiftly away from them. There are runners who want a return to the old days and would rather the manada broke up on the walls of the famous curve, but it seems that the current state is here to stay, for a while at least.

Pamplona and the fiestas have been changing for as long as anyone can remember, and even longer than that. In some ways the changes are glacial – a small element here and there – a new feature, a new rule, a new bar, a new venue. Other changes are swift and sure but are absorbed into fiestas with barely a second glance. Remember when the bandstand was abandoned for the huge stage in the Plaza del Castillo?

Other changes feel more significant such as the bulls on La Curva or the red line down on Santo Domingo.

Over the years there have been some very dramatic changes. The txupinazo was nothing like the spectacle it is now and evolved through various stages, including a man letting off a rocket in the Plaza del Castillo surrounded by a small group of bemused children, eventually reaching the mass participation event it is now. The encierros have also moved hours not once but multiple times to reach the 8am start that is in place now. High kerbstones and round cobbles have been replaced by flatter pedestrian areas and even the encierro route has changed significantly, the last time being in the 1920s.

Some will argue, and with justification, that the changes are not always justified and are often for more sordid reasons. In Pamplona this will often come down to money and reputation. The Ayuntamiento does not want to have the stigma of deaths on its hands and so is likely to keep making changes to ensure the encierro is safer and safer – the cost of popularity. Other changes are to extract every last Euro from the pockets of the million people that turn up to party in the old city. It is certainly the case that not all changes are for the better, no matter how inevitable they are, and not all changes are done with an honest and transparent intent.

Many changes are received on a personal level. Old timers will particularly bemoan the loss of Casa Marceliano on the Calle Mercado off Santo Domingo. This bar and hostal has a kind of legendary status among the long-standing fiesta lovers as being a famous hangout, bed for the duration of fiestas, or perhaps just one night, and spiritual home of a number of fine American and Western bull runners until it was closed down in 1993 and absorbed into the council buildings. Old timers will wistfully talk about the good old days and the strong implication is that if you never drank in Marcelianos then your history is not worth considering. An elitism grows up around the past as a clique of the chosen ones looks down patronisingly at the newcomer wannabes. Yet all is in constant flux and the fashionable bars often fade out of favour as other places drift into the sphere of influence. It is not uncommon to see lone old timers sitting grimly outside Bar Windsor, gravely clinging onto the past.

It is understandable. Humans have a reluctance to change and to move on. There is a very natural desire to yearn for “the good old days”, but we do this with blinkers, ignoring or forgetting those parts of the past which, if we had to live with them again, we would find intolerable. John Green rightly said that “Nostalgia is inevitably a yearning for a past that never existed.” Memory is selective and tends to favour the positives over the negatives. We view the past from our comfortable middle age, our affluent self-confident and our assumed wisdom, forgetting that 20, 30, 40 years ago we were not affluent, confident or wise. Sure, we were young, but we did not truly know what to do with it and now we are left mutter variations of the classic lines from Elizabeth Akers Allen; “Backward, turn backward, O Time in your flight, make me a child again just for tonight!”

Karen Ann Kennedy sums it up very nicely when she says:

“There is a difference between thinking about the past and living in it. Sometimes we live in the past because it’s familiar – we know what happened; there are no surprises.”

She goes on to say:

“Living in the past is a problem because it robs you of the opportunity to enjoy the present.”

I would go a step further when it comes to San Fermín. Living in the past only encourages a new generation to venerate something they never witnessed, to aspire to something that is long gone and to disown the present. In doing so this deprives us of the honest happiness of the future.

“Tout passe, tout lasse, tout casse…” goes the French proverb, and it is true.

Whenever we are faced with change we go through a curve taking us from denial, to resistance, to acceptance and finally to moving on. How quickly we move through the change curve depends on many factors, not least how invested in the change we are personally. We can move through quickly, unconsciously even but if things go wrong or we hate the change then we can be stuck in different stages like an old timer, sitting alone outside a bar, still thinking that it’s 1969.

That’s not to say that there is no place for nostalgia and romance. These are a pair of benevolent old souls that visit us from time to time. We should always humour them, listen to them and smile at their stories, but then we should wave them farewell until they pass our way again.

San Fermín will go on changing and there may be some intolerable changes to absorb. Consider that in San Sebastian de los Reyes they have moved the encierro to 11am. Imagine that in Pamplona if you can. And, horror of horrors, one day we may have to face the ultimate change in the loss of the encierro totally. Younger and younger people will come to fiestas and they will care less and less for your history, your traditions, your stories and particularly the way you think fiesta ought to be enjoyed. What will you do? Will you stubbornly hide away under the shadow of huge parasol, mulling over the past, or will you embrace the change?

As Alan Watts said:

“The only way to make sense out of change is to plunge into it, move with it, and join the dance.”

Carteles finalistas de San Fermín 2017

Uno de estos ocho carteles será el de Sanfermin 2017

Sabemos que entre estos ocho carteles se encuentra el que anunciará Sanfermin 2017. Por primera vez en muchos años un jurado de profesionales se han encargado de la selección sin presencia de representantes políticos y hemos notado un cambio: que el jurado ha manifestado que prefería no mostrar sus argumentos de defensa de cada uno de los carteles singularmente sino en general ya que, según el testimonio de Mikel Mendibil, podía determinar el resultado de la votación final.

Ahora toca votar hasta el 27 de abril a los empadronados en Pamplona a través de la web del Ayuntamiento de Pamplona, en el 010 desde Pamplona o presencialmente en la red de Civivox. El cartel ganador del año pasado pasó de los 6000 votos remitidos.

Han participado en total  371 obras, cinco menos que el año pasado. Casi la mitad, 176 (47,44%), proceden de Pamplona y 83 más de otras localidades navarras. En total, un 69,81%, es decir, 259, han llegado desde Navarra. A ellas hay que sumar las 108 obras que se han recibido procedentes de otras provincias españolas y las 4 que se han consignado desde otros países.

Citroen Cactus y el encierro de Sanfermin

El Citroen Cactus inspirado en el encierro de Sanfermin

Seguro que lo has visto por la tele porque lo están volviendo a poner, nos referimos al anuncio del Citroen Cactus que realizó hace un año la agencia Havas bajo el lema “Efecto Made in Spain”. Este anuncio tiene como protagonista a este vehículo fabricado en España y nos cuenta cómo las personas que han adquirido por el mundo este Citroen adquieren también valores de la cultura de España. El anuncio está rodado y editado con la máxima calidad y su punto culminante es cuando un propietario se encuentra con un reno polar en una carretera boscosa y no puede continuar su camino. Él se baja del coche con un pañuelo al cuello y cita al reno como si fuera el encierro de Sanfermin consiguiendo solucionar la situación.

Citroen Cactus y el encierro de Sanfermin
Estilazo de este mozo para llevarse al reno polar de la carretera y continuar el camino.

Nos invitaba por Twitter Javi Villaverde a decir algo sobre este anuncio porque le sorprende que no se haya escuchado mucho sobre el mismo a pesar de ser bastante bueno. Y tiene razón, la verdad es que el anuncio es muy bueno y la referencia a los encierros de Sanfermin quizás es su punto culminante. Según hemos visto en los comentarios del video que colgó en su día Citroen, a los espectadores les gusta el anuncio y el momento culminante que simula sanfermin se lleva las principales alabanzas. También hay críticas por estereotipar la cultura de España en siesta, paella y sanfermin. La agencia jugó intencionadamente con los tópicos dentro de otra característica muy de aquí como es el humor.

Havas pretende descontextualizar costumbres habituales en España que son muy poco habituales en Alemania (Siesta), Singapur (Paella) o Finlandia (Encierro) y que provocan sorpresa y admiración. La agencia preparó una campaña de lanzamiento y seguimiento que funcionó muy bien y que puedes seguir a través de Twitter o Facebook con el hastag #efectomadeinspain.

 

300.000 vehículos de Citroen para 60 países

En la actualidad, cinco modelos de la gama mundial de Citroen se fabrican en Madrid o en Vigo que son Citroën C4 Cactus, C4 Picasso, Grand C4 Picasso, Berlingo, su versión Berlingo Electric y el C-Elysée. En 2015 se fabricaron 300.000 vehículos de esta marca que se vendieron en 60 países de todo el mundo.