A falta de pancarta, usa de lienzo la pared del Bar El Rebote de Iturrama

El Bar El Rebote en el barrio de Iturrama en Pamplona luce como si fuera una pancarta de una peña una ilustración de Sanfermin obra de Roberto Flores. El artista pamplonés, autor de varias pancartas de la peñas sanfermineras, recibió el encargo de Luismi Lizasoain para darle al establecimiento un toque sanferminero. Lizasoain es seguidor de la fiesta desde pequeño y gracias a su amistad con Carmelo Butini contactó con el autor de la pancarta de la peña Anaitasuna para que usara una de las paredes del bar de lienzo.

Roberto Flores es ilustrador profesional y ha recibido numerosos encargos sanfermineros. Para la ocasión bosquejó un boceto que protagoniza el Kiliki Barbas junto a dos niños en plena plaza del castillo en Sanfermin. 

Con el boceto aprobado llegó la hora de plasmarlo en la pared más grande del local, frente a la barra y la puerta de entrada y visible desde todas las mesas. Todo comenzó un lunes a la mañana y el bar reabría el viernes. En cuatro días, la tarea tenía que estar terminada. 

Los trazos iniciales dieron paso a los colores, que se tradujeron en formas reconocibles y que se tornaron ilustraciones completas conforme el autor les insuflaba la vida artística. La obra fue avanzando segura y Roberto la dio por conclusa en la madrugada del jueves. Flores escogió pinturas acrílicas para fachadas y rotuladores acrílicos para la ocasión. Y acertó, porque si visitáis El Rebote veréis que mantiene todo el esplendor desde ese jueves por la mañana. YA FALTA MENOS. 

 

En tres días Roberto Flores completó la tarea que se puede contemplar en el Bar El Rebote de Iturrama, junto al Frontón López. Entre la parroquia del bar ha caído muy bien el dibujo y ha sido una manera de estar en contacto con la fiesta a pesar de su cancelación por el coronavirus.

Lizasoain y Flores posan delante de este txoko sanferminero que ha trasaladado el corazón de la fiesta y la esencia de la misma hasta el barrio de Iturrama, junto al frontón López, en el Bar El Rebote.
Lizasoain y Flores posan delante de este txoko sanferminero que ha trasaladado el corazón de la fiesta y la esencia de la misma hasta el barrio de Iturrama, junto al frontón López, en el Bar El Rebote.

Pío Guerendiáin en la gatera © Javier Martínez

Ritual

Somos lo que hacemos repetidamente”, Aristóteles

Con el albor de una mañana de Pamplona, antes de que salga el sol. Uno de los muchos corredores habituales del encierro se despierta y se prepara para su reto diario. Lo hace lenta y deliberadamente, con precisión. Se asegura tanto de estar usando la camisa correcta, como de la forma en que anuda el pañuelo y los cordones de los zapatos. Todo tiene que ser así;  y así es desde su participación en la oración a San Fermín, hasta el lugar exacto donde aguardará para correr. Allí, en la misma ventana o puerta de la calle donde siempre espera. Luego, cuando el primer estallido de un cohete resuena en el casco viejo y en los corazones de la multitud, besa un pequeño collar con la imagen del santo. Repite este ritual siempre tres veces y luego siente que está listo.

Pero solo entonces.

Es una escena que va mucho más allá de Pamplona y mucho más allá del encierro. Se repite en muchos otros lugares y en otros tantos escenarios. Es el futbolista que se inclina para tocar el suelo del terreno de juego mientras corre al comienzo de un partido. Es el actor quien hace la señal de una cruz antes de subir al escenario implacable o entusiasta. Es la madre que canta a su hijo para que se duerma todas las noches después del mismo baño y la misma historia que garantizará que su pequeño se calme rápidamente.

No faltan los rituales en las fiestas. Desde el Alfa del Txupinazo, hasta el Omega del Pobre de Mi, se crea una sucesión de representaciones semejantes de los que han pasado día anterior, el año anterior, el siglo anterior. Los rituales están en el corazón de una fiesta que, a primera vista, parece caótica, anárquica y desestructurada. Esta sensación de anarquía es sólo parcialmente cierta: en realidad, hay orden en el caos. Durante todo el día de fiesta hay puntos de orden y estructura. Como prueba, acudir a la oración mañanera a San Fermín, con sus estrictos horarios, manifestación coordinada y estructura impecablemente observada. Es el ritual que da paso al cohete para soltar a los toros, sin él el encierro carecería de un signo de exclamación apropiado.

No busques más allá de la corrida vespertina, esa tragedia se desarrolló en tres actos y se repite seis veces. Discurre repleta de rituales: del desfile de las cuadrillas, la apertura de la puerta, los actos de los propios toreros, los cantos y música de la multitud, los colores, los trajes, los símbolos y los movimientos. Es una obra ceremonial que se observa todas las tardes de la misma manera que lo ha hecho durante décadas y, desviarse de ella, sería recibido con desprecio y burla. La corrida se mantiene para volver a conectar a la gente con sus raíces y sus historias. Crea nuevas historias para superponerlas a los años de relatos ya publicados. Como dice Miller Williams; “El ritual es importante para nosotros como seres humanos. Nos une a nuestras tradiciones e historias ”.

En una nota más científica, hay muchos indicios de que los hábitos y rituales ayudan a nuestro cerebro a comprender que están en el camino correcto. Nos da un sentido de propósito e incluso nos permiten desarrollarnos. Sin embargo, el problema con esto es que quedarnos estancados en hábitos y rituales puede sofocar nuestra variedad y aprisionarnos en un ciclo de comportamiento que finalmente nos inhibe y crea una sensación de inseguridad una vez que nos alejamos de ellos. Los rituales nos conectan con nuestro pasado, pero quizás también nos encadenan a él. Se debe lograr un equilibrio, después de todo, muchos rituales son beneficiosos, divertidos o ambos, entonces, ¿por qué querríamos prescindir de ellos?

Es fácil argumentar que muchos rituales son una rutina sin sentido que no solo tiene muy poco propósito, sino que solo afianza supersticiones incomprensibles y promueven el comportamiento obsesivo. El cristiano que hace la señal de la cruz no rechazará el mal, no hará ningún milagro y no cambiará nada. Es un gesto, un placebo, una acción desechable. No es una transacción sino una “norma codificada” como destaca Luis Miranda. La norma codificada apunta a una autoprogramación de actividades en lugar de una conexión genuina con la razón original del ritual. En una cita que no hace una distinción, ni positiva, ni negativa del resultado, Charles Reade ha dicho; “Siembra un acto y cosecharás un hábito. Siembra un hábito y cosecharás un carácter. Siembra un carácter y cosecharás un destino”.

Algunas investigaciones indican que los rituales pueden aumentar nuestra percepción de valor y aumentar el sentido de pertenencia. Esto está en desacuerdo con aquellos que evitan la noción de hacer las cosas repetidamente y prefieren la espontaneidad. El cristiano que hace la señal de la cruz podría argumentar que su gesto sí tiene valor, conectándolos con su fe, recordándoles lo que representan y la importancia de sus valores espirituales.

Esta conexión entre ritual y espiritual está muy extendida. Peter Hollingworth destacó su importancia al decir: “Disfruto de los rituales y las ceremonias. Lo que no me gusta es cuando se hace mal o descuidadamente. En realidad, se trata de una cuestión teológica: las formas que adoptamos, las acciones que llevamos a cabo, la forma en que hacemos las cosas son, por así decirlo, un sacramento ”. Mientras que Chesterton lo expresó de manera similar; “Ritual siempre significará privarse de algo: destruir nuestro maíz o vino sobre el altar de nuestros dioses”. Para una celebración de la combinación de espiritual y ritual, no busque más allá de la fiesta de San Fermín.

La Fiesta es una combinación de mundos, que ofrece piezas orquestadas que vienen una y otra vez. Sin embargo, la fiesta también proporciona un escenario para que la espontaneidad exista y prospere dentro de ciertos parámetros. Tenga en cuenta que los rituales de la fiesta normalmente tienen lugar dentro de algún ámbito, entre algunos límites; la Plaza de Toros, el Ayuntamiento, las calles cerradas del encierro, la Catedral. Mientras tanto, la calle abierta proporciona un espacio para que se explaye la espontaneidad. Los dos términos pueden existir uno al lado del otro.

Sin embargo, el mundo moderno nos ha mostrado dos cosas. La primera es que vivimos en tiempos impredecibles en los que una pandemia global como el Covid-19 puede poner un fin abrupto a nuestra forma de vida normal. Esto ha incluido fiestas por toda España y más allá, incluida Pamplona. El impacto del Covid ha demostrado que nuestros maravillosos rituales son algo genuinamente realizado con delicadeza; frágil y al capricho del destino. El bien mayor percibido por la sociedad al implementar restricciones ha demostrado que las fiestas son realmente prescindibles y tienen una prioridad menor que la seguridad pública y preservar la vida.

La segunda cosa que hemos visto es que podemos haber sentido un profundo pesar por la pérdida de las fiestas, pero pudimos soportarlo a través de nuestra resiliencia colectiva. En parte, esto está bajo la bandera de una promesa del próximo año; una promesa de que las fiestas volverán y podremos apoyarlas entonces. Lo que también está claro es que la pérdida de las fiestas, con sus impactos económicos y morales, es una carga que no nos ha destruido.

Entonces, ¿qué aprendemos de esta situación sobre el valor de nuestros rituales cuando consideramos que son prescindibles y somos capaces de cargar con la carga de su pérdida? ¿Esto los devalúa o simplemente demuestra que hay una causa superior en lo que respecta a la vida humana? Algunos dirían que el Covid ha demostrado que muchas cosas que apreciamos, incluidas las fiestas, son simplemente efímeras y deberíamos estar preparados para deshacernos de ellas. Otros argumentarían lo contrario, señalando que nuestros rituales también actúan como una fecha, un punto desde el cual y hacia el cual siempre podemos navegar.

En 2020 los rituales desaparecieron y solo podíamos confiar en nuestros recuerdos; los recuerdos de las fiestas que se han ido. Al menos el Covid no ha podido destruir nuestros recuerdos. Sin embargo, somos nuestros recuerdos. Sin ellos tropezamos, vacíos y secos como las áridas losetas del reseco suelo de las Bardenas Reales. Nuestros recuerdos no son simplemente recuerdos de eventos y emociones. Nuestras memorias no sirven simplemente como una biblioteca o un catálogo. Nuestros recuerdos son mucho más que un punto de referencia.

Nuestros recuerdos son nuestras historias, y estas historias están entrelazadas con nuestras vidas, nuestras comunidades y con otras vidas que tocamos y sentimos. ¿Qué somos sin nuestras historias? Nuestras historias nos hacen quienes somos. Con el tiempo nos ayudan a moldearnos, a guiarnos y al final nos sirven para definirnos y escoger el camino que tomamos. Los rituales son solo una de las formas en que contamos esas historias. Los rituales respetan las historias y dan color y vida al pasado, pero en última instancia permiten que se transmitan a una nueva generación que las conservará, las llevará al corazón, las absorberá en su propia esfera y las revivirá, para volver a contarlas. Las historias viven en un ciclo creciente; en un grupo de círculos cada vez mayores.

Los rituales convierten nuestras historias en leyendas y convierten a la gente en héroes. Los rituales mantienen vivas nuestras historias.

Sigue el Chupinazo 2019 en directo

Resumen de la juerga. Así hemos empezado la que va a ser una de las mejores juergas de la historia.

 

-Sigue aquí la tranmisión en directo el 6 de julio de 2019 de lo que ocurre antes y después de que estalle la fiesta de Sanfermin 2019.

¿Quieres vivir el Chupinazo de Sanfermin 2019 en directo desde un balcón? Reserva uno de los mejores y disfruta de la mejor fiesta del mundo desde el segundo mejor sitio. Te recomendamos la calle, pero si te da cosa, miedo o envidia y quieres verlo desde un balcón, te recomendamos uno de los mejores. 

Poco antes de las doce del mediodía del 6 de julio, alcalde o alcaldesa y concejales salen al balcón del Ayuntamiento. Abajo, en la plaza, miles de personas llevan horas esperando el momento; el ansia colectiva va subiendo a medida que se acercan las doce. Se descorchan cientos de botellas de champán, vino y sangría, repartiéndolo a partes iguales entre el estómago y la ropa del personal. Calor infernal. No cabe un alfiler.

Cuando quien se encarga del disparo se acerca al cohete, hay un rugido general del populacho: cantos, gritos, silbidos, palabrotas y, también, quejidos de algún que otro pisoteado. Con el estruendo apenas se puede oír el grito ritual:“¡Pamploneses, Iruñatarrok, Viva San Fermín, Gora San Fermin!”. Y entonces hay una especie de ataque de locura colectiva, y toda la ciudad da un vuelco en un instante: empieza el desmadre general y una borrachera colectiva matutina digna de verse. La fiesta dura desde el mismo día 6 al 14 de julio.

 

¿Cómo participar en el Txupinazo de Sanfermin?

Vivir el txupinazo entre la multitud es una experiencia bastante fuerte: el apiñamiento es terrible y no se puede mover ni un dedo. Hace un calor infernal, haga el tiempo que haga: de la masa sube un vaporcillo mezclado de sudor, champán y líquidos varios que te caen de todas partes (hay quienes hacen, incluso, unas mezclas realmente asquerosas: ketchup, cola cao, mostaza, harina, espuma de afeitar, etc.).

De los balcones tiran baldes de agua a la gente para aliviar la asfixia. Los empujones se transmiten por la multitud como una ola. En alguna de estas, grandes trozos de revoltijo humano se van al suelo, y hay un revuelo general para no pisotearlos. Una pasada. Después de estar en la plaza, la gente parece que sale de una lavadora vieja. Todos los años los servicios médicos atienden a muchos contusionados, desmayados y asfixiados, pero habitualmente no hay heridos de consideración.


 

Consejos para el Txupinazo

No puedes acceder con vidrio, la policía te lo quitará si lo intentas. Puedes conseguir champán o vino en plástico o brick en los establecimientos de la zona.

Protege tus pies. Las chanclas no son una buena opción, las botas de monte tampoco.

Tu ropa terminará sucia completamente de vino, sangría y champán. Moja y recibe con alegría, que se pasa mucho calor. Deja en casa la ropa que no quieras manchar ni estropear (este consejo vale para todo Sanfermin), así como la cámara de fotos (no vas a poder utilizarla, a no ser que sea acuática), y en general todos los objetos frágiles.

-Es costumbre llevar el pañuelo anudado a la muñeca o guardado en el bolsillo hasta que el txupinazo inaugura la fiesta. Después la costumbre invita a ponérselo donde a uno le venga en gana aunque principalmente la gente escoge el cuello. Es un gran comienzo.

No apto para claustrofóbicos -especialmente de 11 a 12-.

-En las últimas ediciones algunas personas se desnudan de alegría. Respétalos y respétalas y no toques a quien no quiere ser tocado. En Sanfermin, NO, también quiere decir NO.

El txupinazo no está hecho para los niños: aparte de que los pueden pisar , a su altura hace mucho más calor y hay menos aire.

Cuidado con tus cosas (llaves, dinero, documentación…), el txupinazo es el sitio ideal para perderlo todo, y si se te cae algo al suelo es imposible encontrarlo.

 

Ver el Txupinazo desde un balcón

Para verlo desde un balcón es imprescindible ser el invitado de algún lugareño o alquilarlo a través de Sanfermin.com. Siempre te recomendamos que vivas la fiesta en la calle, pero para el txupinazo callejero no hay que ser claustrofóbico y te tiene que gustar mucho la masa.

También puedes ir a respirar el ambiente en alguna de las calles que llevan a la plaza del Ayuntamiento, acercándote hasta que la cosa se empiece a poner cruda. O puedes verlo como la mayoría de la población, por la tele en un bar o en pantallas gigantes que se colocan por la ciudad. Se transmite en directo por TVE.


 

El lanzamiento del Txupinazo de Sanfermin

La imagen que ahora conocemos está institucionalizada desde 1941. ¿Cómo se elige el lanzador? El mecanismo era sencillo porque el que disparaba el cohete era el presidente de la comisión de festejos, por eso, al observar quienes han tenido este honor, vemos muchas repeticiones de nombres. Si alguno tenía afán de protagonismo le venía de perlas esta costumbre que se perpetuó prácticamente sin variaciones hasta 1979.

Y es que llegaba la época de la televisión en directo y tirar el chupinazo pasaba a ser una cosa demasiado importante como para que se quedara este pastel un concejal de festejos. Aunque en realidad, la cosa no fue tan negativa ya que Juan Manuel Pérez Balda (1980) cedió el honor de abrir las fiestas a otro edil, Benicio Aguerrea, porque ya había lanzado un txupinazo y consideraba suficiente la experiencia.

A partir de aquí surgió la iniciativa de que rotara entre los concejales y en 1981 le correspondió a Elisa Chacartegui, que se convirtió por ello en la primera mujer que inauguraba unos sanfermines en este formato. Desde entonces y hasta 2015, el grupo político mayoritario lanzaba el chupinazo y luego en orden decreciente iba rotando el turno. Cada grupo decidía entre sí el nombre de quien iba a lanzar.

Desde 2016 las asociaciones que integran la Mesa de los Sanfermines escogen quién podría lanzar el txupinazo y la gente de Pamplona vota sobre esa preselección.


 

 

 

 

Concurso de Carteles de Sanfermin 2017

Hasta el 5 de abril se podrán presentar carteles para Sanfermin 2017

Desde el pasado viernes y hasta el 5 de abril, el Ayuntamiento de Pamplona ha abierto el plazo para presentar obras candidatas a ganar el Concurso de Carteles de Sanfermin de 2017. No hay novedades en este concurso respecto a otros años y de nuevo un jurado seleccionará 8 finalistas entre las obras presentadas y el ganador se decidirá por votación popular.

El año pasado se presentaron 376 carteles, 86 menos que el 2015.

BASES PARA EL CONCURSO DE CARTELES “SAN FERMÍN 2017”

1.- El presente Concurso tiene como objeto la elección del cartel oficial de las Fiestas de San Fermín del año 2017.

2.- El formato del cartel será de cien centímetros de alto por setenta de ancho. Llevará el siguiente texto:

Pamplona/Iruña

San Fermín 2017

6 al 14 de julio/Uztailaren 6tik 14ra

3.- Podrán participar autores nacionales y extranjeros, con un máximo de una obra, original e inédita, de técnica libre. No podrán participar obras finalistas de ediciones anteriores.

4.- El plazo de admisión de los trabajos comprenderá desde la publicación de la convocatoria en el BON hasta las 13.30 h del 5 de abril de 2017.

5.- Los trabajos se presentarán, de lunes a sábados, en horario de 10,30 a 13,30 horas en:

Oficina de la Ciudadela

Avenida del Ejército, s/n

31002 Pamplona (Navarra)

Tfno. 948 420 975 / e-mail: ciudadela@pamplona.es

6.- Los trabajos deberán ir montados sobre un soporte rígido para su valoración por el jurado y su posible exposición posterior, y se presentarán convenientemente embalados.

7.- Los carteles se presentarán sin firma del autor y bajo un lema, que aparecerá escrito en la parte trasera del cartel. La autoría del cartel no podrá hacerse pública en ningún momento del proceso del concurso.

Junto al cartel deberá entregarse un sobre cerrado en cuyo exterior figurará el lema del cartel. En su interior deberán constar el nombre y apellidos del autor, domicilio, número de teléfono y dirección de correo electrónico, fotocopia del Documento Nacional de Identidad, un breve currículum profesional del autor y una declaración firmada en la que el autor indique que la obra presentada es original e inédita.

8.- La organización no se hace responsable de los extravíos o daños que puedan sufrir las obras presentadas al Concurso.

9.- Los gastos de envío y devolución de las obras serán por cuenta de los concursantes.

10.- Transcurrido el plazo de dos meses desde la resolución del Concurso, sin que los autores de los trabajos no seleccionados para su exposición los hayan recogido, se entenderá que renuncian a los mismos, y el Ayuntamiento de Pamplona podrá disponer libremente de ellos, sin reconocer derechos de reclamación o indemnización de ninguna clase.

Para la devolución del cartel deberán ponerse en contacto con la Oficina de la Ciudadela, en el teléfono 948 420 975.

11.- El Ayuntamiento de Pamplona se reserva la facultad de insertar el escudo de la ciudad en el cartel anunciador de las fiestas de San Fermín, y de modificar o sustituir el escudo que aparezca en el original, así como de variar el emplazamiento del mismo en la composición definitiva del cartel premiado.

12.- La composición del Jurado será la siguiente:

Presidenta: – Directora del Área de Cultura, Política Lingüística, Educación y Deporte del Ayuntamiento de Pamplona.

Vocales: – Cinco profesionales del campo del diseño, la comunicación o las artes plásticas. – El Técnico de Artes Plásticas del Ayuntamiento de Pamplona

Secretario: – Empleado público del Área de Cultura, Política Lingüística, Educación y Deporte del Ayuntamiento de Pamplona.

13.- El jurado procederá a la selección de los ocho carteles finalistas. A continuación se abrirá un periodo de participación ciudadana, de al menos diez días, mediante votación individual y por medios habilitados al efecto de forma que el cartel más votado por el público sea el ganador del premio. Tanto el periodo de participación ciudadana como el procedimiento de votación se anunciarán oportunamente.

14.- Se establece un único premio dotado con 3.600 euros, cuya financiación se hará con cargo a la partida 50/33800/480000 del Presupuesto General del Ayuntamiento de Pamplona. A esta cantidad se le aplicará la retención que proceda en concepto de IRPF.

15.- Mediante el pago del premio, el Ayuntamiento de Pamplona adquiere el cartel ganador y el autor o autores premiados otorgan al Ayuntamiento de Pamplona la propiedad en exclusiva de todos los derechos económicos de propiedad intelectual inherentes a la obra premiada, y podrá libremente proceder a cualquier forma de explotación del cartel tales como la reproducción, distribución, comunicación pública o transformación durante el plazo señalado por el artículo 26 del Texto Refundido de la Ley de Propiedad Intelectual, teniendo derecho a expresar la obra por cualquier medio o soporte tangible, o intangible, comprendiendo, todas y cada una de las modalidades de explotación, incluyéndose los derechos de reproducción en cualquier soporte o formato, así como los derechos de distribución y comunicación pública de la obra, para su explotación comercial en todo el mundo.

Queda expresamente incluida la emisión y transmisión on-line de las obras y su puesta a disposición a través de las redes digitales interactivas, tipo Internet. Igualmente el Ayto. podrá explotar el cartel reproducido sobre cualquier soporte de merchandising, bien directamente o bien autorizando a un tercero la explotación.

16.- El Ayuntamiento de Pamplona podrá realizar una exposición con la obra ganadora y las seleccionadas por el Jurado. Igualmente se reserva el derecho de organizar otras exposiciones públicas, en espacios y fechas por determinar, con cualquiera de los carteles presentados, cuyas imágenes podrán ser utilizadas para la difusión del concurso.

Transcurrido el plazo de dos meses desde la resolución del concurso sin que los autores de los trabajos no seleccionados para su exposición los hayan recogido, se entenderá que renuncian a los mismos, y el Ayuntamiento podrá disponer libremente de ellos, salvo que se hayan formulado recursos contra la resolución. En ningún caso se reconocerán derechos de reclamación o indemnización de ninguna clase.

En el supuesto de los carteles seleccionados para exposición, éstos deberán ser retirados, tras ponerse en contacto con la Oficina de la Ciudadela, teléfono 948 420 975, en el plazo de treinta días hábiles siguientes a la clausura de la última de las exposiciones.

17.- En cumplimiento de lo establecido en la Ley Orgánica 15/1999 de 13 de diciembre, de Protección de Datos de Carácter Personal, se informa que los datos personales facilitados en la convocatoria, podrán ser incoporados a los ficheros que conforman las bases de datos del Ayuntamiento de Pamplona, ante el que podrá ejercitar los derechos de acceso, rectificación, cancelación y oposición, dirigiéndose al Registro General del Ayuntamiento de Pamplona (Palacio del Condestable, Calle Mayor, 2, 31001-Pamplona), o en los registros auxiliares del Ayuntamiento de Pamplona o en cualquiera de los previstos en el artículo 38 de la Ley de Régimen Jurídico de las Administraciones Públicas y del Procedimiento Administrativo Común.

18.- La participación en este Concurso supone la plena aceptación de las presentes bases y la conformidad con las decisiones del Jurado.

Contra estas bases y las resoluciones administrativas que se adopten en ejecución de las mismas podrán interponerse, potestativamente, los siguientes recursos:

Recurso de reposición ante el órgano municipal autor del acto administrativo en el plazo de un mes a partir del día siguiente de la notificación o, en su caso, publicación del acto que se recurra.

Recurso de alzada ante el Tribunal Administrativo de Navarra en el plazo del mes siguiente a la notificación o publicación del acto que se recurra.

Recurso contencioso-administrativo ante el Juzgado de lo Contencioso-Administrativo de Navarra en el plazo de dos meses. Este plazo se computará a partir del día siguiente a la notificación o publicación del acto que se recurra.