Son tres elementos
muy importantes en los encierros.
Los cabestros, o mansos, son reses castradas, o sea
sin güevos, que acompañan a la torada
hasta la plaza.

Conocen bien el recorrido y guían
a los toros y los tranquilizan arropándolos.
También deben evitar que se quede un toro solo,
situación muy peligrosa. Por eso, tras el primer
grupo con ocho cabestros, se sueltan poco después
tres cabestros escoba para recoger al toro que se
descuelgue del grupo.
Los cabestros son generalmente inofensivos, no embisten,
pero no dejan de ser unos bichos grandes y con cuernos
lanzados a toda pastilla por la calle: ha habido más
de un herido grave por pisotones y encontronazos con
un cabestro. hay que tenerles respeto. También
para ellos valen las prohibiciones que se hacen para
los toros: no los toques, ni los cites, ni mucho menos
los maltrates aprovechándote de que son mansos.
Todo eso les distraería y no les dejaría
hacer bien su trabajo.
Los pastores, salen inmediatamente detrás de
la manada con unas varas largas y finas. En el Ayuntamiento
los relevan unos compañeros. Su trabajo es
precisamente

intentar mantener la manada compacta.
Son imprescindibles en el encierro masificado de hoy.
Con su vara corrigen dirección, sentido y velocidad
de los bichos y evitan que se despisten. También
la usan sin contemplaciones contra quienes molestan,
tocan o citan a los animales. Te advertimos que un
varazo hace mucho daño.
Los dobladores son otros cuatro especialistas que
esperan a los toros en el ruedo. Están para
atraerlos con sus capotes al toril, y conducir a los
que se hayan rezagado o descarriado. Sin ellos habría
muchos más accidentes graves en la plaza, que
es un sitio muy peligroso, donde los corredores, si
no se apartan inmediatamente al vallado, se quedan
sin defensa ante los toros.