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© Larrión y Pimoulier

  • © Jorge Nagore

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Riau Riau

Tras los efectos del txupinazo

El día seis a las 4,30 de la tarde la tradición sanferminera llamaba a todos para acudir al Riau-Riau. En la actualidad la motivación es diferente a la original ya que hasta 1991 el objetivo de los mozos era ralentizar el camino de la corporación municipal e incluso impedirlo cuando acudían a vísperas, y ante eso, se cabrearon y lo elimaron del programa. El funcionamiento de todas maneras es fácil. La banda "La Pamplonesa" entonaba el Valls de Astráin y el asunto para el resto consiste en bailar, cantar, beber y empujar en mogollón.

El recorrido no era muy largo ya que era el que discurre desde el Ayuntamiento hasta San Lorenzo, por la calle San Saturnino y la Calle Mayor. En algo más de 500 metros de largo y seis de ancho entraban las 5000 personas que acudían, los gigantes, las rondallas y quien se apuntaba... La situación era tan apretante como emocionante, como casi todas las cosas de esta fiesta.

La misma música se repetía una y otra vez casi de manera obsesiva y el ritmo era muy lento, pero aliviado por quienes arrojaban agua desde las ventanas cuando el calor apretaba. No era el acto más indicado para los claustrofóbicos.

Intentos de recuperacion

 

Tras la suspensión de 1991 ha habido varios intentos de recuperar el Riau-Riau, pero ninguno terminó de cuajar. Sin embargo, en 2002, con once años de "mono" de Riau-Riau, fue muy apoyada y seguida la convocatoria de varias asociaciones de jubilados de la ciudad.

En 2003 se repitió la historia, y aunque fuera de programa ha recibido apoyo popular suficiente como para llegar hasta el día de hoy. En 2004 se unió de nuevo al Riau-Riau la banda municipal de música La Pamplonesa con lo que respecto al concepto original vuelve a estar todo el mundo, menos los políticos, por lo que el carácter de protesta que tenían los empujones y las paradas de la marcha ya no tienen sentido y no se producen. Se mantienen fiel a la cita la alegría, la fiesta y, a veces, el calor, que como siempre en San Fermín es mitigado con buenas cantidades de alcohol.

Marcha a vísperas

El Riau-riau parasitaba un acto oficial que ese sí que salía en el programa, y que es precisamente el que se trataba de fastidiar: la marcha de la corporación municipal con clarineros, timbaleros y maceros y en traje de gala desde el Ayuntamiento hasta la iglesia de San Lorenzo (unos quinientos metros, por las calles San Saturnino y San Lorenzo), a asistir a las solemnes vísperas cantadas . Acompañaban a la corporación la comparsa de gigantes, y la Pamplonesa (banda municipal), que interpretaba para la ocasión el Vals de Astráin.