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En 1981, entre amigos y bromas, como casi todas las cosas que surgen para toda la vida en Sanfermin, Frank Taylor y sus amigos de la Cervecería Estafeta confeccionaron una docena de chapas para la fiesta. En 1982, 1984 y 1985, no hubo chapas, pero desde 1986 la gente comenzó a demandarlas y actualmente se realizan alrededor de 250.
Desde entonces la chapa del año es el sello de esta peña. Cada año, éstas cambian de diseño y color y para conseguir una de ellas hay que pagarla con un abrazo. En sanfermin este dinero o forma de pago es muy común y en este caso se convierte en una característica de la Peña Frank. Y Frank, su mentor, es Frank Taylor, inglés de Dogmersfield, que lleva desde 1969 acudiendo a Pamplona con su familia a Sanfermin.
Peregrino, corredor del encierro y luchador contra el cáncer. Frank Taylor es muy conocido por la labor que ha realizado en la lucha contra el Cáncer. En 1992 su hijo Guy falleció por culpa de esta enfermedad. Él también era un gran seguidor de Sanfermin y el encierro. Tras su muerte, su padre peregrinó a Santiago de Compostela desde su casa en Dogmersfied, Inglaterra, y recorrió más de 2000 kilómetros buscando una sensibilización hacia la lucha contra esta enfermedad. Consiguió 30.000 euros que donó a la Imperial Cancer Research Fund.
A su paso por Pamplona se le impuso el pañuelo de Sanfermin. Como corredor del encierro durante veinte años, Frank Taylor fue reconocido por sus buenas carreras en los tramos del final de la Estafeta, Telefónica y el Callejón de la plaza. Se retiró en 1993 con 62 años. Una de sus vivencias más destacas fue el 9 de julio de 1975 cuando entró en el callejón entre los cabestros y la manada. Se encontró con uno de los montones más grandes y peligrosos de la historia de los encierros de Sanfermin. Con un poco de suerte y arrojo pudo agarrarse a un gancho de la pared y alcanzar la verja de los tendidos. Bajo sus pies, entre una muralla de corredores amontonados vio morir, alcanzado por el asta de un toro, a Gregorio Górriz Sarasa.