A primera vista lo es, pero en realidad no tanto, cosa que te conviene saber: contra lo que parece, en Sanfermin el que se pasa, acaba como en todas partes: con una mano de hostias o en la comisaría. Prueba de que la cosa no es tan desmadrada, es que las familias pasean a sus niños por en medio del desenfreno. Los llevan por ejemplo a la salida de las peñas a que vean "cómo se divierten", o a las dianas, a ver a los supervivientes de la noche. Lo que ven los niños no es desde luego muy edificante, pero en el fondo el borracho local es bastante respetuoso: de ahí que prácticamente no haya peleas, ni violaciones, ni agresiones en general.
La raya entre lo bien visto y lo que no está tan bien visto no siempre está clara, y cambia según la hora y el sitio: una misma cosa en cierto lugar y tiempo hace gracia, y la misma en otro entorno te puede meter en una bronca: es cuestión de instinto, y de prudencia: en la duda es mejor moderarse hasta controlar un poco los códigos locales. Hay que aprender.