Es la fiesta de los de casa: todos los de Pamplona acaban por caer por aquí en algún momento de la noche o del día.
Además de los bares de todo el año, casi cualquier local se ha transformado en barra: charangas, clubs, ultramarinos... etc. Todo el que tiene un hueco en la calle vende priva. El ambiente de Jarauta es más bien joven (de treinta para abajo), pero como ya hemos dicho, hay de todo. Además, es en esta calle donde están los locales de las peñas, con su ambientillo particular y su música txunda-txunda.
La música es variadísima: rock vasco, valses, mejicanadas, salsa, pop, andaluzadas, música vasca, jotas, y todas las horteradas del mercado. Grandes trozos de calle bailan desenfrenados con la música de los bares.
Merece la pena ir a ver el ambiente. Además, las peñas recorren estas calles tocando hasta altas horas. No solo andan por aquí, claro, pero por aquí más (casi todas tienen su local en Jarauta).
Jarauta es también el reino de la venta callejera de cualquier tontería a precio de oro: collares, gorritos, gafas, colgantes, paraguas, pelucas, todo lo que se te ocurra lo estará vendiendo alguien. También venden, cómo no, comida, de calidad y sanidad imprevisible: a veces es buena, a veces te destroza las tripas. Suelen ser carritos móviles, por si se acerca algún munipa, con una plancha en la que se fríen txistorras, lomo, saltxitxas...etc. Dependiendo de las horas suele verse muy apetecible, pero después de haberla comido y soportar en propias carnes sus efectos, más de uno se acuerda del padre o la madre del que se la vendió.
Jarauta es imprescindible para conocer Sanfermin. La única pega que tiene es que está resuperpoblada, aunque los alrededores menos, y cada vez menos según pasan los días.