San Agustín y Calderería son también y, sobre todo, bares rockeros, aunque también y cada vez más se oye música más "alternativa", bacalao o tecno, música electrónica. La clientela es acorde con la música, gente más o menos joven, aunque no tanto como en Jarauta. (por ejemplo, Terminal y Garazi).
Esta calle suele ser también punto de concentración, aunque no en igual medida que Jarauta, de puestillos ambulantes de todo tipo (pulseras, anillos, colgantes, cosillas de cuero, pendientes...), generalmente de tipo hippy.
En Tejería Las Bodegas y el Malkoa son algo más tranquilos, y la clientela es mayormente local. Claro que esto depende mucho de la hora y de la noche. La música suele estar muy bien, para nuestro gusto. Es un ambiente generalmente distinto al de Estafeta y sus alrededores y la edad media oscila entre los 25 y los 40. Hay también otro bar, el Nicolette (antiguo Primi) que junto al Ertz ha creado un ambiente más "alternativo" para gente a la que le gustan las nuevas tendencias musicales, sobre todo música electrónica.
La plaza de la Navarrería es el ambiente guiri anglosajón por excelencia: se juntan aquí a millares todo tipo de rubios: australianos, yankis, ingleses etc. Su diversión preferida es saltar de la única fuente trampolín del mundo: la de Santa Cecilia. En la misma plaza hay un bar estupendo, un verdadero clásico: el Mesón de la Navarrería. Además de muy buena música y aire acondicionado, dan bocatas para cenar, en la parte de arriba. El ambiente es muy mezclado de guiri y lugareño formato revolucionario (el local es de un partido trosquista). Un gran bar. Otro de los típicos de la zona es La Mejillonera: cerveza en grandes envases (cachi, cachi-cachi) y cosas para picar.
De la plaza para arriba, la calle del Carmen. Un ambiente duro y rockero, con ribetes de abertzalismo revolucionario, y menos guiris que en la plaza. También están aquí los locales de dos peñas: Irrintzi y el Bullicio, con un gran ambiente toda la noche. Dan unos caldicos de madrugada que resucitan.
Más arriba está el Mesón del Caballo Blanco, en los jardines del redín, una terraza, que es un remanso de paz en la vorágine sanferminera. El bar está situado en uno de los lugares más chulos de Pamplona, rodeado por las murallas y con unas vistas muy majas. Si hace buen tiempo merece la pena tirarse en los yerbines o tomarse un pote en la terraza de este bar con ciertos aires medievales. En fin, como decíamos: de todo en todas partes.