Foto: Mikel Ciaurriz

El “Pobre de mí” de Sanfermin

Con el "Pobre de mí" se acaba (oficialmente) Sanfermin, en la Plaza del Ayuntamiento a las doce de la noche del día 14 (las peñas lo suelen celebrar por su cuenta en la Plaza del Castillo).

La gente se junta y va cantando el “pobre de mí, pobre de mi, que se han acabado las fiestas de San Fermín”, la canción de despedida, y entre medio todo el muestrario de canciones sanfermineras y el “ya falta menos” (para que llegue el siguiente Sanfermin, claro). La gente está triste porque todo se acaba y vuelve la rutina, pero también está deseando que se acabe porque no puede más. En realidad el Pobre de mí es la culminación de todo un día de despedidas: la despedida de los gigantes, por la mañana, la despedida de las peñas en la plaza por la tarde.

En el Pobre de mí no hay tanta aglomeración como en el txupinazo, aunque cada vez hay más gente. Se puede ir con niños. Lo único con lo que hay que tener cuidado es con las manchas de cera: es costumbre asistir con una vela encendida. La mayoría, con muy buen criterio, le pone un vaso de plástico alrededor.

 

Y ya está, se acabó, aunque no para todos: mucha gente se niega a lo inevitable y sigue de copas toda la noche mientras la vida diaria le va segando la hierba debajo de los pies, le cierra bar tras bar y el amanecer le pilla todavía de blanco y rojo. Entonces toca correr el encierro del 15 de julio o encierro de la villavesa.

La Pañolada a San Fermín

La cosa empezó hace unos años, posiblemente a consecuencia de una foto de Jim Hollander que salió en el programa de fiestas. Cuando acaba el Pobre de Mí, muchas personas acuden hasta la iglesia de San Lorenzo (donde descansa el santo surante el año) y dejan el pañuelo y la vela en la verja. Es un gesto de acompañamiento a San Fermín.

En los primeros años, como con el Riau-Riau, no estaba muy claro si era una gamberrada o un rito, y el ex-párroco de San Lorenzo (Jesús Labari) salía el día siguiente en el periódico quejándose de lo mucho que le costaba limpiar el suelo de cera el día 15. Hoy la cosa es imparable y cientos de pañuelos y velas dan un color muy especial a la puerta de San Lorenzo. Por ello, actualmente, una brigada del servicio de limpieza acude al día siguiente con los instrumentos apropiados para retirar la cera y los pañuelos.

El Guti

“El Guti” y sus amigos se reunían en la Plaza del Consejo hasta el fallecimiento de éste en 2016. Ahora la cofradía de San Saturnino continúa su camino y se créa un Pobre de mí más familiar y menos masificado que el de la plaza del Ayuntamiento. El funcionamiento de la cuestión es cantar canciones y pasarlo muy bien. Recomendable.