El recorrido

El encierro discurre por un recorrido cerrado de 875 metros por varias calles del casco viejo de Pamplona

El encierro discurre por varias calles del casco viejo de Pamplona, desde la cuesta de Santo Domingo hasta la plaza de toros. En total son 875 metros.

Santo Domingo

El recorrido comienza al final de la cuesta de Santo Domingo. Este primer tramo, de unos 280 metros hasta la plaza del ayuntamiento, se considera tradicionalmente el más peligroso del encierro, porque es donde más rápido corren los toros, recién salidos, y se te acercan enseguida. En concreto la parte más peligrosa es el último tramo de la calle antes de la plaza del ayuntamiento, donde no hay ningún tipo de refugio para retirarse. Es conveniente saberlo para calcular dónde ponerse para empezar a correr.

En la parte baja del tramo hay una hornacina con una imagen de San Fermín a la que los corredores le cantan varias veces una especie de plegaria minutos antes de comenzar el encierro.

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© Juan Ignacio Delgado 


Ayuntamiento

La carrera se ensancha en el Ayuntamiento y Mercaderes, tramo de unos cien metros. Los toros empiezan a ir más lentos. El recorrido es curvo por lo que los toros se suelen pegar a la derecha del vallado e incluso barren la acera de la calle Mercaderes. En este tramo hay gran cantidad de oportunidades de buscar refugio en el vallado, que es el más largo del recorrido.

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© Miguel Fernández 


Mercaderes

Al final de Mercaderes, el recorrido hace un ángulo recto para enfilar Estafeta. Aquí hay que saber dos cosas: es muy peligroso, si estás corriendo aquí, coger la curva por el lado externo, es decir por la izquierda; los toros, llevados por la inercia, dan la curva por fuera y a menudo se estrellan contra el vallado y la pared, y se caen. En el encontronazo de vez en cuando pillan a algún despistado. Hay que calcular bien para coger la curva por dentro (por la derecha).

 


Estafeta

En Estafeta los toros empiezan a estar cansados y van más lentos. Sin embargo el peligro aumenta por otro lado ya que en este tramo muchas veces algún toro va suelto, por haberse caído en la curva de Mercaderes. Es importante tener en cuenta que aguantar corriendo toda la calle Estafeta es bastante difícil por no decir imposible. En algún momento el toro te rebasará y hay que echarse a un lado. Esta maniobra es importante hacerla con limpieza e intentando no perjudicar al resto de corredores.

De la misma manera es importante realizar correctamente la maniobra de acercarse a las astas del toro. Hay que tener en cuenta que en esas circunstancias cualquier empujón puede poner en serios aprietos a otra persona.Por lo tanto, en la calle Estafeta habrá que tener en cuenta estos aspectos y resaltar que, pese a que haya pasado la manada, es posible que queden toros sueltos, por lo que habrá que estar atento para evitarlos.

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© Juantxo Erce 


Telefónica

En los escasos 90 metros del tramo de Telefónica los toros van muy lentos, pero muchas veces sueltos. El peligro aumenta también por la presencia de corredores inexpertos y por los cambios de ritmo de los morlacos. Este tramo gira a la izquierda progresivamente hasta enfilar cuesta abajo el callejón. Allí los toros se aceleran pero generalmente no le da tiempo a las personas que intentan guiar al toro hacerlo con la misma rapidez. Esto provoca situaciones de mucho peligro y por ello las estadísticas con incidentes se elevan especialemente aquí.

Es tradicional la imagen de llevar al toro a punta de periódico y muchos consideran que ayudan al desarrollo del encierro con esta labor. Y es así, si se realiza con experiencia y bajo las indicaciones de los pastores. Sin coordinación entre ambas partes los acelerones pueden desembocar en situaciones complicadas para todos.

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© José Antonio Pérez 


Callejón

En el callejón el principal peligro es la formación de montones. La anchura se reduce a tres metros y allí tiene que pasar todo el flujo de participantes y la manada. A los toros no les suele costar mucho abrise camino. La dificultad para los corredores reside en que el callejón gira al entrar en la plaza y fuerza el ángulo de descenso para alcanzar el nivel del ruedo. Puede costar mantener el equilibrio al correr a gran velocidad.

Si te caes, es posible escapar a través de varios huecos en la pared  (gateras) que permiten deslizarse rodando para evitar ser pisoteado y provocar otras caídas. Es más relevante que en otros tramos no levantarse, más que por los toros, por el resto de participantes. Además, se da la circunstancia que es aconsejable no entrar en la plaza detrás de la manada, ya que es frecuente que el toro se dé la vuelta y se queden corredores entre el toro y la puerta, que se cierra tras el paso de último astado para aumentar la seguridad.

Una vez que pasa la manada, la puerta se cierra a la fuerza por lo que hay que detener la carrera para no provocar el aplastamiento de los que se encuentran por delante.

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© Javier Martínez 


Plaza de Toros

Una vez en la plaza, el peligro es mínimo si se sigue la norma de abrirse en abanico nada más entrar y refugiarse en la barrera para dejar actuar a los dobladores. La plaza tiene el piso de albero, que es arena de playa. Propia para el ejercicio del toreo. No llevar zapatillas deportivas puede provocar caídas y quedar a merced de los animales. Por lo tanto, es importante prestar atención al cambio de textura del suelo del callejón, compuesto de adoquín, respecto a la arena de la plaza de toro.

Es importante también asumir que al entrar en la plaza con la manada o sin ella hay que realizar instintivamente el movimiento de abrirse hacia los lados forzando el ángulo. El toro no suele girar brúscamente al entrar a la plaza y prácticamente, sigue recto. Al girar a izquierda o derecha con rapidez salvamos la carrera de la manada.

Es muy importante dejar actuar a los dobladores, que llevan camiseta verde, y capote en mano intentan dirigir a los toros a los corrales. No pueden realizar los movimientos típicos del toreo ya que los toros no pueden tener contacto con el capote. Por lo tanto, arrastran el engaño y al animal en un movimiento en carrera de gran dificultad que no debe ser molestado.

Existe la costumbre entre ciertos mozos de la plaza de propinar una paliza a quien molesta a los dobladores. Es una mala costumbre, pero existe, por lo que además de una cogida y una multa, si molestas a los dobladores, puede que te zurren.

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© Mikel Ciáurriz