El pintor, escultor y grabador Antonio Eslava propone en su último proyecto sumergirse en el encierro y descubrir los sentimientos que mueven al corredor a “jugarse la vida gratuitamente”. El autor considera que el encierro es “un acto irracional que se convierte en un intento de liberar la tensión diaria y romper con la monotonía”. A través del simbolismo y la música, el objetivo es representar “dos visiones distintas de un acto que une y separa, al hombre y al toro”.
Además Eslava defiende la necesidad de que Pamplona cuente con un monumento a San Fermín que sea “religioso, festivo y moderno”. Su propuesta es una imagen del Santo en tubos de acero inoxidable mate, iluminados con “rayos láser”, y trabajados en su interior, lo que permite que se convierta en instrumento musical.




