Aparte de los actos conocidos y reconocidos
de la fiesta, todos los años la gente
se inventa nuevas fórmulas para pasárselo
bien. Algunas no pasan de la gracia del momento
y se olvidan enseguida, otras, sin embargo,
se van convirtiendo en tradición y
poco a poco encuentran su sitio en el programa
semi-oficial de la fiesta. Esto demuestra la capacidad de las fiestas de regenerarse a sí misma.