El
día 7 de julio, de 10 de la mañana
a dos de la tarde, se pasea por lo viejo
pa
arriba y pa abajo la procesión de San
Fermín, acto de rancia tradición
y larga historia , que se remonta quizás hasta el siglo
XII.
A las 10 de la mañana
la Corporación municipal, en cuerpo de
ciudad, es decir de gala y acompañada
de clarineros, timbaleros, maceros, escolta,
txistularis, gaiteros, comparsa de gigantes
y cabezudos y banda Muni
cipal (La Pamplonesa), se dirige a la Catedral
a buscar al cabildo (asamblea de los cargos
eclesiásticos de la catedral).
Todos juntos, desandan el camino y acuden
a la capilla de San Fermín (iglesia
de San Lorenzo) a recoger la imagen del
santo.
Una vez completa la comitiva, en un orden
fijado protocolariamente, la procesión
empieza su recorrido por la Pamplona vieja,
que en aproximadamente una hora y media
devuelve la imagen a su capilla. De ahí,
el Ayuntamiento vuelve a acompañar
al cabildo hasta la catedral, donde
se separan y se da por terminado el acto.
Lo más interesante de la procesión
son los diversos momenticos, pausas
en el recorrido que aprovechan para
homenajear al santo, a menudo mediante
plegarias cantadas. El
momentico por excelencia es el del
atrio de la catedral.
CÓMO VER LA PROCESION
La Procesión
les gusta mucho a los fotógrafos;
hay que reconocer que no le falta colorín
con tanto traje, tanta casulla tanto peluquín
y tanto mazo.
Además, es uno
de los pocos actos en Sanfermin en el
que no hay demasiadas apreturas: el recorrido
es largo y se puede ver sin muchos problemas,
sin necesidad de guardar sitio desde horas
antes. No merece la pena buscar un balcón:
desde la calle es donde mejor se ve la
procesión.