
Con el "Pobre
de mí" se acaba (oficialmente)
Sanfermin, en la Plaza del Ayuntamiento
a las doce de la noche del día
14 (las peñas lo suelen celebrar
por su cuenta en la Plaza del Castillo).
La gente se junta y va cantando el "pobre
de mí, pobre de mi, que se han
acabado las fiestas de San Fermín",
la canción de despedida, y entre
medio todo el muestrario de canciones
sanfermineras y el "ya falta menos"
(para que llegue el siguiente Sanfermin,
claro).
La gente está triste porque todo
se acaba y vuelve la rutina, pero también
está deseando que se acabe porque
no puede más. En realidad el Pobre
de mí es la culminación
de todo un día de despedidas: la
despedida
de los gigantes,
por la mañana, la
despedida
de las peñas en la plaza
por la tarde.
En el pobre de mí no hay tanta
aglomeración como en el txupinazo,
aunque cada vez hay más gente.
Se pu

ede ir con niños. Lo único
con lo que hay que tener cuidado es
con las manchas de cera: es costumbre
asistir con una vela encendida. La mayoría,
con muy buen criterio, le pone un vaso
de plástico alrededor.
Y ya está, se acabó, aunque
no para todos: mucha gente se niega
a lo inevitable y sigue de copas toda
la noche mientras la vida diaria le
va segando la hierba debajo de los pies,
le cierra bar tras bar y el amanecer le
pilla todavía de blanco y rojo. Entonces
toca correr el
encierro
del 15 de julio o encierro de la villavesa.