La privilegiada situación de Pamplona, emplazada
en un cerro sobre el río Arga que le permite
dominar la cuenca circundante, hizo de ella lugar
de asentamiento humano desde tiempos remotos. Los
historiadores creen que el núcleo primitivo
pudo ser utilizado como escala por los celtas y está
fuera de dudas que en el invierno de los anos 75 a
74 antes de Cristo sirvió de campamento al
general romano Pompeyo, al que se considera por ello
fundador de "Pompaelo" (Pamplona), a partir
del poblado vascón autóctono.
Importante encrucijada de caminos hacia la Galia el
Cantábrico y el Ebro. Pompaelo crece hasta
convertirse en un auténtico municipio romano,
con foro y termas, que alcanza su máximo esplendor
en el siglo 11. La ciudad. que ocupaba las proximidades
donde después se levantará la Catedral,
y cuya importancia ha quedado corroborada en las excavaciones
arqueológicas realizadas en la zona, conoció
hacia el 275 las primeras incursiones germánicas,
a las que en el 409 se sumaron las invasiones de suevos,
vándalos y alanos. En las siguientes centurias
Pamplona es controlada por los visigodos - consta
como sede episcopal desde finales del S. VI - y desde
el siglo VIII, por el poder musulmán, que a
cambio de tributos, permite a la nobleza local conservar
la religión cristiana y gozar de cierta libertad
de acción.
Tras su expedición a Zaragoza el ano 778. Carlomagno
derriba las murallas pamplonesas antes de sufrir la
amarga derrota de Roncesvalles que inspiró
la Chanson de Roland. Tres años más
tarde. Abd al-Rahman I reocupa la ciudad.
Paralelamente a la ofensiva del norte peninsular contra
los musulmanes, va consolidándose a comienzos
del siglo X un auténtico reino pirenaico-occidental
cuyo centro detentan los clanes locales más
significados y que denominado inicialmente de Pamplona
adoptaría el nombre de Navarra a mediados del
siglo XII.
LOS BURGOS MEDIEVALES
Pamplona arrasada por Abd al-Rahman III en
924 se reducía entonces a una pequeña
aldea campesina, denominada también Iruña
y más tarde Navarrería, sometida al
dominio temporal del obispo hasta que en 1319 fue
transferido a la Corona. La política repobladora
de los monarcas pamploneses que inicia Sancho Ramírez
(1076), dinamizada por el auge espectacular del Camino
de Santiago motiva el surgimiento de nuevos núcleos
urbanos junto a la ciudad originaria. El primero es
el burgo de San Cernin a cuyos pobladores mercaderes
y artesanos mayoritariamente francos Alfonso I el
Batallador extendió el fuero de Jaca en 1129.
Al pujante y amurallado"burgo'' se agrega a mediados
del siglo XII la población de San Nicolás,
favorecida también con el mismo privilegio
que en 1189 se ampliaría finalmente a la Navarrería.
La trama urbana se completaba con otros núcleos
menores: el pequeño burgo de San Miguel y la
aljama judía junto a la Navarrería y
la "Pobla Nova del Mercat', de labradores, sobre
tierras del mercado del burgo de San Cernin.
Orígenes, intereses y ocupaciones a menudo
divergentes alimentaron frecuentes rencillas entre
los tres burgos principales. que llegaron a alcanzar
tintes sangrientos, como en la destrucción
de la Navarrería (1276). Carlos III el Noble
puso termino a tales conflictos declarando, por el
Privilegio de la Unión (8 de septiembre de
1423), la fusión perpetua de "la ciudad",
"el burgo'' y "la población"
en un solo municipio. con alcalde, justicia y jurados
comunes.
La ciudad calificada a partir de ese momento de 'muy
noble', dispondría así en adelante de
un emblema definitorio: el blasón con león
rampante sobre campo de azur y la corona símbolo
del juramento de los reyes en la Catedral.
EXPANSIÓN URBANA
Incorporada Navarra a la Corona de Castilla
como reino con instituciones y fueros propios (Cortes
de Burgos, 1515). La construcción de la Ciudadela,
iniciada en 1571 y el reforzamiento de las murallas
exteriores en los siglos XVII y XVIII, confirman el
tradicional carácter de Pamplona como plaza
fuerte de la frontera pirenaica.
El siglo XVIII es para la capital navarra el de la
construcción de varios palacios que embellecen
sus ruas, entre ellos la Casa Consistorial (1752);
el de la edificación de la fachada neoclásica
de la Catedral (1783), y el de la modernización
urbana con servicios tales como la red de alcantarillado
(1772), la conducción de aguas (1790) y el
alumbrado publico (1799).
La ciudad no escapó a los conflictos armados
que se sucedieron en el siglo XIX. Así, las
tropas francesas que en 1808 habían tomado
por sorpresa la Ciudadela (aproximándose mientras
jugaban con bolas de nieve), permanecieron en Pamplona
hasta 1813. Después vendrían el asedio
de las tropas realistas contra la guarnición
liberal pamplonesa (1823) y las guerras carlistas
(1833, 1872), en las que la capital se alineara con
la monarquía isabelina frente a la Navarra
rural, partidaria del pretendiente don Carlos.
DERRIBO DE LAS MURALLAS
La desamortización de los bienes eclesiásticos
(1836) supone el derribo de algunos conventos de religiosos
como el de Carmelitas, sobre el que se levantará
el Palacio de la Diputación (1843) y el Teatro
Principal (1841) hoy trasladado a la avenida de Carlos
III: supone también la transformación
del convento de Santo Domingo en Hospital Militar
y del de San Francisco en escuela.
Hasta el siglo pasado Pamplona había crecido
fundamentalmente en altura, manteniendo la trama medieval.
Pero la expansión demográfica obliga
al derribo de parte del cordón amurallado para
crear el Primer Ensanche ( 1888) y el Segundo (desde
1915). El desarrollo urbano proseguirá con
la formación del Tercer Ensanche, la corona
de barrios periféricos y la implantación
del modélico polígono industrial de
Landaben, junto con otras zonas industriales en los
alrededores. La calidad de vida de los pamploneses
experimenta una progresión paralela a la urbanística.
De ella son exponente, entre otros servicios, la renombrada
infraestructura hospitalaria y la existencia de dos
universidades, la Universidad de Navarra (1960), fundada
por el Opus Dei, y la Universidad Publica de Navarra,
creada por Ley Foral en 1987.
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