LAS VAQUILLAS
Una vez que los toros que han corrido el encierro entran
en la plaza y son llevados hasta los toriles, es cuando
se sueltan al ruedo las vaquillas, unas pequeñas
vacas bravas que suelen andar de pueblo en pueblo en época
de fiestas. Primero suelen sacar una, y luego cuando los corredores ya la han mareado un poco, sueltan más.
En comparación con los toros, las vaquillas son unos
animales de tamaño más pequeño, con
los cuernos embolados, que no suelen tener tanto peligro
aparentemente. De todos modos, al ser más pequeñas,
son a su vez más rápidas y escurridizas, y
además después de haberse recorrido Navarra
en fiestas son más listas que el hambre. Cuando menos
te lo esperas aparecen a tu lado y te dan un revolcón
que te dejan vuelta al aire. Tienes que estar muy atento,
al principio con una sola es relativamente fácil
seguirle la pista, pero luego conforme van soltando más
resulta más complicado.
El hecho de que no tengan astas puntiagudas como los toros
hace pensar a mucha gente que no hay peligro alguno, pero
no es cierto, conviene andarse con cuidado y respetarlas;
más de uno se ha llevado buenos sustos por hacerse
el listillo. En general, la mayoría de las veces
los corredores suelen recibir golpes de todo tipo (más
o menos graves), pero también ha habido casos en
los que alguna persona se ha quedado paralítica.
Al igual que con los toros, con las vaquillas también
está prohibido tocarlas o cogerles del rabo y zarandearlas
de un lado para otro. Si tienes cuidado y te lo montas bien
puede ser un rato de risas bastante entretenido, tanto para
ti, porque demuestras tus habilidades delante de los colegas,
como para el resto de la gente, que se lo pasa en grande
viendo como te quedas sin pantalones o como te revuelcas
por la arena después de haber sido cogido. |