LAS BORRACHERAS
¿Qué serían los sanfermines sin los
pedales que se agarra el personal, sin los potes mañaneros,
los del mediodía, los de la comida, la copica de
después de comer, los tragos de la corrida...?
Quién sabe, pero seguro que las fiestas perderían
una parte de su esencia, tal como las
conocemos hoy día, por lo menos.
Quien más y quien menos se toma unos cuantos potes
(copas) a la salud de San Fermín, es casi inevitable.
El mismo día 6, que es cuando empiezan las fiestas,
justo antes del txupinazo, las cuadrillas se juntan para
almorzar y empiezan ya a tomar los primeros tragos. A eso
de las doce, cuando se tira el txupinazo, la gente descorcha
miles y miles de botellas de cava y las vacía
encima del personal, bebiendo lo poco que queda. Según
dicen algunos, ese es el principio del fin, una borrachera
que dura desde el día 6 hasta el 14.

Pero este "fenómeno del beber" tiene una
segunda cara, las penosas consecuencias que puede tener
el hecho de pasarse en exceso con el alcohol. Una cosa es
beber, beber bastante como en general se hace en sanfermines,
y otra muy distinta es ponerse tan sumamente ciego que no
seas capaz de disfrutar de la fiesta. Y eso no es plan. Antes
de llegar a ese punto conviene tener en cuenta ciertas cuestiones.
Es bueno tener una cierta idea acerca del nivel
de alcohol que tu cuerpo puede llegar a tolerar, así
podrás controlar más o menos cuanto puedes
beber. Seguro que no es nada fácil saberlo, pero
conviene tener ese punto en cuenta si no quieres acabar,
como otros tantos, tirado en cualquier rincón en
estado catatónico.
Un antídoto, no infalible pero que puede ayudar y
además en sanfermines no te será nada difícil
conseguir, será comer un poco de buena comida para
que la bebida se asiente mejor.
Cualquier parrandero que se precie, sabrá también
que eso de mezclar bebida no es nada recomendable, ni para
nuestro estómago ni para la asegurada resaca que
padeceremos al día siguiente. No hay que olvidarse
que los sanfermines duran nueve días y que hay que
estar a tope desde el principio hasta el final, tarea nada
fácil con el trote que se suele llevar.
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