A veces
en el encierro hay caídas en cadena
que acaban por provocar tapones de gente
amontonada que cierran del todo el recorrido.
Generalmente siempre son en el mismo sitio,
por lo estrecho que es y la velocidad
de la gente: en el callejón de
entrada a la plaza.
Afortunadamente son muy poco frecuentes
(si quieres ver una relación,
haz clic): no ha habido un gran montón
desde 1977.
Pero cuando sucede, los montones son terribles:
los toros suelen saltar por encima del tapón
haciendo una escabechina, o se dan la vuelta
y salen a la calle otra vez. Las listas de heridos
-y muertos- son larguísimas.
