Es el acto con más
personalidad de las fiestas de Sanfermin. Es
también el que da cierta fama a la ciudad
y nos saca en todos los telediarios del mundo
una semana al año. Se celebra a las 8
de la mañana del día 7 al 14 de
julio (el día 6 no hay). El
día 15 suele haber una pequeña
parodia a cargo de los últimos trasnochadores: el encierro
del día 15.
El encierro es una carrera de los mozos delante de los toros y pese a lo que piensa todo el mundo, ni toda la gente de Pamplona corre el encierro ni nacen aprendidos, por lo que esta carrera no está reservada sólo para quien es de Pamplona. De hecho, cada vez hay más corredores muy buenos que no son de Pamplona y como todo, se aprende poco a poco. El encierro Suele durar unos 2 ó 3
minutos (aunque puede durar mucho más
si la cosa se complica y algún toro llega rezagado) . El recorrido tiene algo más de 800 metros y para participar no hay
que apuntarse en ningún sitio, es cuestión
de meterse por los lugares señalados (ayuntamiento), respetar las normas y elegir
el tramo en el que se quiere correr e intentar
hacerlo lo mejor posible.

En principio se trataba sólo de llevar cada
día hasta la plaza a los seis toros de la corrida
de la tarde desde sus corrales, situados en la otra
punta de la ciudad, y claro, como
no había camiones y los toros no se suelen dejar encajonar fácilmente, pues los llevaban por las
calles. Luego la gente se fue animando a correr delante
de los toros, por aquello de la emoción y el
riesgo. Con el tiempo el número de corredores
ha ido aumentando hasta convertirse en el espectáculo
que es hoy.
Ahora no te vamos a dar todos los detalles del recorrido,
pero sí una descripción general del
asunto:
Al final de la noche se empiezan a cerrar las calles
laterales del recorrido con un vallado doble. Se limpian, ya que quedan bas tante mugrientas después de la juerga de la
noche y antes de la de la mañana. La policía empieza a desalojar al
personal porque nadie puede quedar entre las dos vallas. Sólo personal sanitario y medios de comunicación acreditados. La valla
interna, además, tiene que estar libre para
que los corredores puedan saltar sobre ella si hace
falta. Una vez colocada la última tranca, toda
la calle queda convertida en un pasillo sin salida.
Si quieres correr, sólo
se puede entrar en él recorrido por dos puertas,
en las plazas del Mercado y Consistorial.
Poco
antes del comienzo del encierro los mozos se
encomiendan a la imagen del patrón -adornada
con los pañuelos de las peñas-,
colocada en Santo Domingo. Cantan tres veces.
La canción dice: "A San Fermín
pedimos, por ser nuestro patrón, nos
guíe en el encierro dándonos su
bendición".
Luego se lanza el cohete que avisa
de que los toros están ya en la calle. Enseguida
se escucha otro cohete que quiere decir que
ya están TODOS los toros en la calle.
Entonces es cuando
empieza de verdad el encierro: los toros corren que
se las pelan, es imposible ganarles ni aguantarles
mucho tiempo (información interesante para
quien tenga pretensiones atléticas). La c osa
consiste pues en empezar a correr, primero despacio,
después a toda leche, antes de que lleguen,
aguantar delante de ellos (más o menos cerca
según tus ganas de jugarte la piel) y apartarte
limpiamente de su trayectoria, procurando sobre todo
no cruzarte ni poner en peligro a otros corredores
(contra la pared o saltando a una valla si la hay).
Al peligro que tiene correr delante de los toros
(un toro, para quien no lo sepa, es un animal de unos
600 kilos de peso, armado de unos cuernos que hacen
mucho daño) y a las posibles cornadas y pisotones,
se añade el problema de que son cientos los
que corren el encierro. Así que hay que estar
muy atento para no tropezarse o ser derribado por
otros corredores. La masificación es especialmente
grave durante los fines de semana puesto que entonces
se duplica la cantidad de visitantes que vienen a
las fiestas de Pamplona.
Cada tramo del recorrido tiene unas características propias, los corredores
suelen especializarse en una u otra zona.
Cuando los toros han pasado, el encierro ha acabado
para ti y sientes la gran satisfacción de seguir
vivo, eso si algún toro no se separa de la
manada y da la vuelta en el recorrido, cosa que pasa
de vez en cuando. Entonces la cosa se complica y se
pone muy peligrosa. Normalmente oirás enseguida
un tercer cohete (esto significa que todos los toros
están ya en la plaza), y cuando todos hayan
entrado en sus corrales, un cuarto que anuncia el
final de todo.
Entre el primer y el último cohete habrán
pasado normalmente sólo unos dos minutos, pero ¡vaya
dos minutos!.
Bueno, pues eso es un encierro. Ahora, si has llegado
despierto al amanecer, puedes optar entre irte a dormir,
cometer la barbaridad de correr o intentar conseguir un sitio para verlo a buen resguardo.
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