Fermin ETXEBERRIA IRAÑETA
(63 años, Pamplona). Fallecido
el 24 de septiembre de 2003
Alcanzado en el tramo de Mercaderes
Astado de la ganadería de
Cebada Gago: "Castillero"
CRÓNICA:
El veterano corredor, habitual
del encierro desde los 14 años,
sufrió el violento envite de
un astado de la ganadería de
Cebada Gago en el tramo de Mercaderes,
lo que le produjo un fuerte traumatismo
craneoencefálico. Trasladado
con urgencia a un centro hospitalario,
tres días después hubo
de ser intervenido al sufrir hipertensión
arterial. Desde ese momento quedó
ingresado en la Unidad de Cuidados Intensivos
del Hospital de Navarra, donde permaneció
en coma y con ventilación mecánica
hasta finales de septiembre. El 24 de
septiembre fallecía en la Clínica
San Juan de Dios de Pamplona después
de permanecer dos meses y medio en el
hospital.
13
de julio de 1995
Matthew Peter TASIO
(22 años, Illinois, USA)
Alcanzado en la Plaza del Ayuntamiento
Astado de Torrestrella: "Castellano"
CRÓNICA:
"Era la primera vez que Matthew
Peter Tasio, un joven de 22 años
vecino del estado norteamericano de
Illinois, visitaba Pamplona y corría
en el encierro. Había venido
con un amigo a conocer los sanfermines
y después de pasar la noche con
un grupo de norteamericanos que habían
conocido, se disponía a correr
el encierro antes de marcharse.
Aquel 13 de julio el recorrido del encierro
se encontraba repleto de corredores.
A las ocho de la mañana la manada
salió como de costumbre de los
corrales de Santo Domingo y se adentró
en el recorrido del encierro a gran
velocidad, creando momentos de gran
tensión y varios conatos de montones
en los primeros metros. Uno de los astados,
de nombre “Castellano”,
avanzaba en primer lugar y mientras
tanto, unos metros más arriba,
a la entrada de la plaza del Ayuntamiento,
el joven Peter Tasio tropezaba con la
acera del Ayuntamiento e intentaba ponerse
de pie como podía. Después
de recobrar mínimamente el equilibrio
Peter Tasio cayó de nuevo al
suelo al encontrarse con otro corredor
que intentaba llegar al vallado. Fue
entonces, al intentar levantarse de
nuevo, cuando de pronto el joven se
vio arrollado por ese primer toro de
575 kg. que le empitonó en el
abdomen y le provocó una rotura
de la vena aorta; que resultó
ser mortal. Tras ser corneado el joven
quedó sentado en el suelo a pocos
metros de la manada, intentando apartarse
del recorrido para evitar ser aplastado.
Sacando fuerzas de flaqueza consiguió
levantarse y se acercó hasta
el vallado, donde había un puesto
de la Cruz Roja, que se encargó
de atenderle y trasladarle al hospital
con la mayor rapidez posible.
La herida le produjo una anemia aguda
y le ocasionó la pérdida
del 90% de la sangre antes, incluso,
de llegar al Hospital de Navarra. El
traslado fue muy rápido, el equipo
de la Cruz Roja tardó tan sólo
8 minutos en llegar al centro hospitalario,
pero para entonces Matthew Peter Tasio
estaba inconsciente y su estado era
muy grave. A pesar de los intentos de
reanimación de los médicos
que le atendieron, falleció a
los pocos minutos."
Luis
del CAMPO "Historia trágica
del encierro de PAMPLONA"
13 de
julio de 1980
Vicente RISCO
(29 años, Badajoz)
Alcanzado en la Plaza de Toros
Astado de Guardiola Fantoni: "Antioquio"
CRÓNICA:
"Uno de los encierros más
largos de la historia de los Sanfermines,
con una duración de 10 minutos
y 55 segundos, se cobró la vida
de dos jóvenes que fueron corneados
por un mismo toro llamado “Antioquio”
en la plaza del Ayuntamiento y en la
plaza de toros respectivamente. 33 años
antes otro toro de nombre “Semillero”
corneó de muerte a otros dos
corredores (10 de julio de 1947).
La mañana del 13 de julio de
1980 el trayecto del encierro estaba
lleno de corredores y los toros apenas
tenían sitio para poder pasar
entre los mozos. Pocos segundos después
de prender la mecha del cohete de los
corralillos de Santo Domingo, los astados
se dirigieron calle arriba y al final
de la cuesta, a la altura de donde estaban
entonces los baños públicos,
un toro resbaló y quedó
descolgado de la manada hasta el final
del encierro. A la entrada de la Plaza
Consistorial, junto a Casa Seminario,
este toro rezagado golpeó a un
mozo y empitonó a José
Antonio Sánchez, arrastrándolo
unos cuantos metros, hasta la calle
Mercaderes. Según declaró
entonces un amigo del corredor, cuando
vio que el toro caía al suelo
y se dirigía hacia la derecha
le gritó a José Antonio
para alertarlo, pero pocos segundos
más tarde pudo ver como su amigo
era embestido y arrastrado varios metros.
En el servicio de Urgencias del Hospital
de Navarra tuvieron que hacerle una
transfusión de 15 litros de sangre,
pero a las 10:30 de la mañana
el corazón de José Antonio
se paró.
Ya en la calle Estafeta la manada iba
desligada y a la entrada de la plaza
de toros, dentro del callejón,
un toro arrebató el jersey a
un corredor y entró en la plaza
con la prenda colgada del asta provocando
más de un susto a los jóvenes
que corrían alrededor. Después
de cornear a José Antonio Sánchez,
“Antioquio” había
recorrido el trayecto del encierro en
solitario y a la entrada de la plaza
se dirigió hacia la derecha y
alcanzó a Vicente Risco, manteniéndolo
colgado en el asta derecha durante unos
segundos. Tras soltarlo el joven quedó
de rodillas palpándose la parte
izquierda del abdomen, donde había
recibido la cornada. La gente estaba
histérica en el ruedo y unos
corredores trataron de levantar a Vicente,
pero el toro arremetió otra vez
contra él zarandeándole
repetidas veces. Volvió a soltarlo
y a golpearle de nuevo hasta herirlo
de muerte. Los médicos de la
enfermería de la plaza no pudieron
hacer nada por salvarle.
El último toro de la manada,
que entró segundos más
tarde, siguió creando momentos
de pánico general al quedarse
durante 7’30’’ largos
dando vueltas alrededor de la plaza,
haciendo caso omiso a los pastores y
a algunos mozos que intentaron hacerle
entrar en el corral. Después
de varios tentativas el animal entró
en el toril y se dio por terminado uno
de los encierros más trágicos
de la historia de los Sanfermines."
Luis
del CAMPO "Historia trágica
del encierro de PAMPLONA"
13
de julio de 1980
José Antonio SÁNCHEZ
NAVASCUÉS
(26 años, Cintruénigo,
Navarra)
Alcanzado en la Plaza del Ayuntamiento
Astado de Guardiola Fantoni: "Antioquio"
CRÓNICA:
"Uno de los encierros más
largos de la historia de los Sanfermines,
con una duración de 10 minutos
y 55 segundos, se cobró la vida
de dos jóvenes que fueron corneados
por un mismo toro llamado “Antioquio”
en la plaza del Ayuntamiento y en la
plaza de toros respectivamente. 33 años
antes otro toro de nombre “Semillero”
corneó de muerte a otros dos
corredores (10 de julio de 1947).
La mañana del 13 de julio de
1980 el trayecto del encierro estaba
lleno de corredores y los toros apenas
tenían sitio para poder pasar
entre los mozos. Pocos segundos después
de prender la mecha del cohete de los
corralillos de Santo Domingo, los astados
se dirigieron calle arriba y al final
de la cuesta, a la altura de donde estaban
entonces los baños públicos,
un toro resbaló y quedó
descolgado de la manada hasta el final
del encierro. A la entrada de la Plaza
Consistorial, junto a Casa Seminario,
este toro rezagado golpeó a un
mozo y empitonó a José
Antonio Sánchez, arrastrándolo
unos cuantos metros, hasta la calle
Mercaderes. Según declaró
entonces un amigo del corredor, cuando
vio que el toro caía al suelo
y se dirigía hacia la derecha
le gritó a José Antonio
para alertarlo, pero pocos segundos
más tarde pudo ver como su amigo
era embestido y arrastrado varios metros.
En el servicio de Urgencias del Hospital
de Navarra tuvieron que hacerle una
transfusión de 15 litros de sangre,
pero a las 10:30 de la mañana
el corazón de José Antonio
se paró.
Ya en la calle Estafeta la manada iba
desligada y a la entrada de la plaza
de toros, dentro del callejón,
un toro arrebató el jersey a
un corredor y entró en la plaza
con la prenda colgada del asta provocando
más de un susto a los jóvenes
que corrían alrededor. Después
de cornear a José Antonio Sánchez,
“Antioquio” había
recorrido el trayecto del encierro en
solitario y a la entrada de la plaza
se dirigió hacia la derecha y
alcanzó a Vicente Risco, manteniéndolo
colgado en el asta derecha durante unos
segundos. Tras soltarlo el joven quedó
de rodillas palpándose la parte
izquierda del abdomen, donde había
recibido la cornada. La gente estaba
histérica en el ruedo y unos
corredores trataron de levantar a Vicente,
pero el toro arremetió otra vez
contra él zarandeándole
repetidas veces. Volvió a soltarlo
y a golpearle de nuevo hasta herirlo
de muerte. Los médicos de la
enfermería de la plaza no pudieron
hacer nada por salvarle.
El último toro de la manada,
que entró segundos más
tarde, siguió creando momentos
de pánico general al quedarse
durante 7’30’’ largos
dando vueltas alrededor de la plaza,
haciendo caso omiso a los pastores y
a algunos mozos que intentaron hacerle
entrar en el corral. Después
de varios tentativas el animal entró
en el toril y se dio por terminado uno
de los encierros más trágicos
de la historia de los Sanfermines."
Luis
del CAMPO "Historia trágica
del encierro de PAMPLONA"
8
de julio de 1977
José Joaquín ESPARZA
SARASIBAR
(17 años, Txantrea, Pamplona)
Alcanzado en el callejón
Astado de Eduardo Miura: "Silletero"
CRÓNICA:
"…a nivel de Espoz y Mina
parece oírse gritos de angustia
procedentes del circo taurino, que se
harán nítidos para quienes
van cerca de las astas en la recta final,
enfilando la entrada al coso, después
de la Telefónica. El griterío,
matizado por el terror, proviene de
los espectadores de la plaza de toros.
Han captado la formación en el
callejón de, tapón más
que montón, auténtico
valladar humano en el mismo borde del
ruedo. Lo han originado esas gentes
alocadas, que parecen no tener agallas
para correr a la vera de los bóvidos,
viéndolos y sintiéndolos,
esos grupos que, en ocasiones, hasta
sin comenzar el encierro irrumpen en
avalancha hollando la rubia arena del
anillo. La manada se topa con alta muralla
de mozos y las fieras, como rehuyendo
asustadas el herir, levantan sus poderosas
cabezas, patean a los caídos
en un intento de continuar el camino,
de remontar el conglomerado humano.
El barullo resulta indescriptible, el
griterío ensordecedor y la emoción
alucinante.
Los toros se revuelcan excitados y furiosos,
uno, Silletero que ostenta en sus costillares
el número 12 marcado a fuego
cuando era becerro, quizá guiado
por la mayor luz del lado de Telefónica,
retorna sobre su anterior recorrido.
Se oyen voces teñidas de angustia
pidiendo se cierre la puerta de acceso
al coso y reina la incertidumbre; quienes
consideran no deben volverse más
toros sobre sus pasos siendo necesario
evitar el incremento humano con nuevos
corredores rezagados junto con los mansos
de reserva, frente a los que piensan
no deben permanecer en el estrecho recinto
del callejón, revueltos sin salida,
hombres y fieras. Hasta tres veces el
sólido portalón, se abrió
y cerró, pasando sucesivamente
a los vallados, fuera del coso, otros
dos miureños y varios cabestros".
"Transcurrieron seis escasos minutos,
que parecieron siglos, desde que la
manada topó con el tapón
humano hasta que se oyeron los dos sonoros
chupinazos propaladores del encerrar
de los cornúpetas en los corrales.
El balance se tradujo en uno de los
más trágicos y sangrientos
en la historia del tradicional espectáculo,
no obstante en el devenir del tiempo
los heridos curaron sin secuelas, salvo
el joven José Joaquín
Esparza, de 17 años, que quedó
inerme en el callejón".
Luis
del CAMPO "Historia trágica
del encierro de PAMPLONA"
9
de julio de 1975
Gregorio GORRIZ SARASA
(41 años, Arazuri, Navarra)
Alcanzado en el callejón
Astado de Fco. Javier Osborne
(Jerez de la Frontera, Cadiz):
"Navarrico"
CRÓNICA:
"Los toros derrotaban demasiado
y en la Plaza del Ayuntamiento, además
del colorado distanciado, los esfuerzos
de los pastores no consiguieron que
los mansos arroparan a las fieras, mientras
en Mercaderes, estúpidamente,
tropezaron unos mozos con otros y se
formó un montón. Se resolvió
sin consecuencias, pero indudablemente
contribuyó al deshermanarse de
los bóvidos. A su llegada a Estafeta,
el encierro ya había tomado un
mal cariz. Hacia mitad de la calle,
dos toros rezagados parecían
no tener prisa por seguir a sus congéneres
y se dedicaban a limpiar las aceras
de mozos en ella tendidos. No faltaron
las cornadas. En el callejón,
a la entrada del ruedo, se había
formado un montón y lejos de
deshacerse, cuando todavía era
tiempo, se fue convirtiendo en auténtico
tapón. Los adelantados cabestros,
quizá acostumbrados a situaciones
similares, comenzaron a pasar por encima,
mediante saltos, pisoteos y aplastamientos
de la masa humana, hasta lograr alcanzar
el redondel. Los toros rezagados, al
encontrarse ante aquel obstáculo,
optaron por volverse y en el tramo de
Telefónica repartieron leña
sin consideración. Se consigue
que los toros enfilen hacia la plaza.
Los toros pugnaban por entrar por el
lado derecho, donde se encontraba el
grueso del montón de muchachos.
Un toro se encontraba suelto, arrimado
a la pared. Entonces dio media vuelta
y se dirigió hacia la pared izquierda.
Allí se encontraba Gregorio Gorriz
y lo corneó".
Luis
del CAMPO "Historia trágica
del encierro de PAMPLONA"
12 de
julio de 1974
Juan Ignacio ERASO MARTIARTU
(18 años, Txantrea, Pamplona)
Alcanzado entre Telafónica
y el callejón
Astado de Herederos de Don Manuel
Arranz (Salamanca): "Palmello"
CRÓNICA:
"El joven Juan Ignacio Eraso había
corrido desde finales de Estafeta, aproximadamente
a partir del Bar Fitero, precediendo
a los dos toros rezagados, quizás
sin apercibirse de que además
de estos dos astados venía otro
más retrasado. Cuando faltaban
nueve o diez metros para llegar a la
plaza, debió considerar suficiente
lo recorrido, cesó en la carrera
y, sin conseguirlo, intentó subir
al vallado. Confiando en que el peligro
había cesado, al observar el
paso de los dos toros, se volvió
tranquilamente, mas se encontró
de improviso con Palmello. El berrendo
con listón negro se fijó
en Juan Ignacio e hizo por él,
despreciando las provocaciones de quienes
intentaban desviar su atención;
el mozo se percató de la embestida
del toro y permaneció quieto,
acurrucado, tapándose el rostro
con el brazo, en lugar de estirarse,
pegarse al terreno o rastrear por debajo
de los maderos. Enganchado en la valla
de la derecha por las homicidas astas,
perdió tierra y, tras ser corneado,
fue lanzado contra el vallado de la
izquierda".
Luis
del CAMPO "Historia trágica
del encierro de PAMPLONA"
12
de julio de 1969
Hilario PARDO SIMÓN
(45 años, Murchante, Navarra)
Alcanzado en la Cuesta de Sto.
Domingo
Astado de Salvador Guardiola Fantoni:
"Reprochado"
CRÓNICA:
"Encierro peligroso el de un toro
adelantado, por lo que muchos mozos
forzaron al máximo la marcha
de sus pies, mientras otros optaban
por quedarse pegados a la pared del
Hospital Militar o, perdiendo el equilibrio,
permanecían impotentes dentro
de la acera. Grupo numeroso de corredores
se lanzó hacia la derecha, para
buscar refugio en conocido recodo o
desnivel con ángulo muerto, que
forma la iniciación de la subida
al Museo de Navarra. "Reprochado",
al parecer querenciado hacia este sector,
infirió tremenda cornada en el
vientre a Gregorio Z.J. de la que posteriormente
curaría y, seguidamente, cogió
al protagonista de este luctuoso encierro…
Cuando Hilario Pardo se hallaba caído,
o se había arrojado voluntariamente
al suelo, se dirigió hacia él
"Reprochado", que mete la
cabeza junto al muro de piedra e intenta
hacer presa con el pitón derecho…
según expresión castiza
taurómaca, es posible que fueran
dos derrotes consecutivos, en zig-zag,
imprimiendo el izquierdo la cornada
mortal… En breves segundos todo
había terminado, una gran hemorragia
externa ensangrentó la calle
y empapó sus vestimentas. Quedó
tendido boca abajo y, gráficamente,
puede demostrarse que siendo el mismo
toro el que corneó a las dos
víctimas, contrariamente a lo
que se dijo y propaló, el muerto
fue el segundo de los cogidos".
Luis
del CAMPO "Historia trágica
del encierro de PAMPLONA"
9
de julio de 1961
Vicente URRIZOLA ISTURIZ
(32 años, Pamplona)
Alcanzado en la Cuesta de Sto.
Domingo, principio Plz. Ayuntamiento
Astado de Alvaro de Domecq
CRÓNICA:
"Vicente Urrizola Isturiz se hallaba
aquella mañana, al igual que
en incontable número de veces,
en el primer tramo del recorrido de
los toros, a nivel de la Plaza del Mercado,
en la llamada cuesta de Santo Domingo.,
a la altura del Hospital Militar (actual
Museo de Navarra). Instantes después
sonaban los cohetes de Santo Domingo
y un mozo era volteado por un toro de
Domecq. Tal suceso pasó desapercibido
en sus primeros momentos, no suscitó
eco y careció de resonancia entre
el pueblo de Pamplona. El herido fue
trasladado al hospital y falleció
treinta horas más tarde ".
Luis del CAMPO "Historia trágica
del encierro de PAMPLONA"
10
de julio de 1947
Julián ZABALZA
(Villava)
Alcanzado en la Plaza de Toros
Astado de Don Antonio Urquijo
(Murubes): "Semillero"
CRÓNICA:
"La fiera, rodeada de corredores,
sigue la Estafeta en dirección
al coso taurino. Los mansos de reserva,
dispuestos en Labrit, se le juntan a
este nivel; no llegan a unirse y resultan
vanos los esfuerzos de los pastores…
Entretanto, el bóvido furibundo,
encorajinado, se arranca sobre el siguiente
corredor, que ya dobla hacia la derecha,
buscando amparo entre el burladero y
la valla. Puede identificarse al pastor
por la vara y ala segunda víctima
de la fiera se tarta de un mozo del
vecino pueblo de Villava, que, levantándose
a las seis de la mañana acompaña
a su novia y a su hermana al encierro.
Con ellas en el tendido, por curiosidad
o acuciado por la emoción del
correr, decide bajar al redondel y,
burlando por piernas, como otros muchos,
la inteligente y decidida oposición
de los guardias, aún sale a buscar
al toro rezagado. Perseguido por él,
entra de nuevo en el redondel y se dirige
hacia la derecha, sin quizás
recordar la querencia de los toros hacia
ese lado, a su entrada en la plaza de
Pamplona, pues, me permito asegurar
-sin saber exactamente por qué-
que de no formarse la figura del abanico,
la más preciosa del encierro,
los toros se inclinan siempre a la derecha.
La curva que describe el mozo corredor
despista unos segundos al toro, que
sigue su rectilínea; mas pronto
la rectifica, lo alcanza y voltea contra
la barrera. Cuando los oportunísimos
capotes del "Chico de Olite"
y "Niño del Matadero"
se llevan al astado, que acude dócil
al engaño, un cuerpo queda sobre
la arena. Levantándolo en vilo,
sobre él se precipitan docenas
de brazos y, las miradas atónitas
de miles de espectadores, aprecian cómo
un grupo de valientes pamplonicas transportan
al herido, haciendo caso omiso del toro,
que casi a la par, a muy pocos metros
de distancia, sigue el percal de los
toreros dobladores del encierro, unas
veces paso a paso y otras corneando
al aire, tras la arrancada, hasta los
corrales de la plaza, momento en que
el disparo de un cohete dice a modo
de pregón "El encierro ha
terminado". A los tres o cuatro
minutos de ingresar en enfermería
moría el joven Julián
Zabalza.
Luis
del CAMPO "Historia trágica
del encierro de PAMPLONA"
10
de julio de 1947
Casimiro HEREDIA
(Pamplona)
Alcanzado en la Estafeta
Astado de Don Antonio Urquijo
(Murubes): "Semillero"
CRÓNICA:
" …cuando por una de las
múltiples incidencias queda un
toro rezagado, la faceta de peligrosidad
del encierro puede adquirir caracteres
de gravedad extrema. El toro solitario
reacciona condicionado por su temperamento
e instintos no inducido por la ley general
de la psicología de las masas.
Es una fiera desconocedora del miedo,
que se encampana ante el más
mínimo estímulo, sobrada
de poder, anhelante de lucha, con instintos
de agresividad refinados en los cruces
por herencia, de robustas y afiladas
astas, semejantes a agudos puñales,
donde fácilmente puede hilvanarse
la tragedia".
"Casimiro Heredia charlaba el 10
de julio con un matrimonio amigo, cuando
llegaron los toros fueron sus palabras,
las últimas, dirigiéndose
a la señora "Anita, métete
más adentro; hasta luego".
Corrió a la par de los toros
unos metros, ignorando que a escasa
distancia venía rezagado "Semillero".
Nadie sabrá jamás si lo
vio o fue sorprendido. El Murube, que
había caído al perseguir
a un corredor entre el vallado de Mercaderes
y Estafeta, se enseñoreaba de
la calle y, corriendo a buena marcha
como intentando alcanzar al resto de
la manada, lanzaba derrotes, amagando
atacar a determinados actores activos
del encierro. Casimiro fue uno de ellos,
pero tuvo la fatalidad de que el asta
hiciera carne; cayó en medio
de la calle y quizás favoreció
la cornada el intento de arrojarse al
suelo, o el de no poder realizar un
supremo esfuerzo. El toro, corneándole,
lo llevó desde el centro de la
calle hasta la acera, mientras los espectadores
tuvieron la impresión de haber
sido herido de gravedad. El herido se
encontraba doblado sobre sí mismo,
situado a un par de metros de distancia
del toro, y, aún cuando en dirección
opuesta, el Murube lo distingue perfectamente,
apreciando en él un movimiento,
quizás reflejo por el dolor,
quién sabe si motivado por las
ansias de huir. Esta actitud estimula
al toro a volver sobre Casimiro; lo
recoge y lleva entre sus astas, arrastrándole
por el suelo, desde la acera a la pared
de la calle. Para entonces el corredor
ya había recibido la cornada
causante de la muerte y solamente, en
la que pudiéramos llamar segunda
fase de la cogida, la acción
del toro se redujo a un varetazo, perfectamente
marcado sobre su espalda.
"Más tarde el toro cornearía
de muerte a otro joven, Julián
Zabalza, justo a la entrada de la plaza
de toros.
Luis
del CAMPO "Historia trágica
del encierro de PAMPLONA"
10
de julio de 1935
Gonzalo BUSTINDUY y GUTIERREZ
de la SOLANA
(29 años, S. Luis de Potosí,
MEXICO)
Alcanzado en la Plaza de Toros
Astado de Doña Carmen de
Federico (Murubes)
CRÓNICA:
" Entraban ya enfilando el portal
del corral los seis toros de doña
Carmen de Federico, cuando unos imprudentes
cortaron de la manada a uno de los toros,
el mayor, que se volvió rápido
en busca de los que le desafiaban. En
esto surgió un muchacho que se
fue al toro con su chaqueta en la mano
y lo citó a dos metros de la
cabeza del animal sin tener idea de
lo que hacía ni siquiera de donde
se encontraba, porque si no lo evidenciara
su manifiesta inconsciencia tenemos
referencias muy precisas demostrativas
de que el muchacho en cuestión
no sabía lo que se hacía
desde tres o cuatro horas antes del
encierro. El toro se le arrancó
y, al tratar el "espontáneo"
de esquivarle (Gonzalo Bustinduy), cayó
al suelo en donde le metió de
nuevo la cabeza el animal pegándole
una cornada honda en el costado derecho
por debajo de la axila, que desde luego
se vio era muy importante a juzgar por
lo rápidamente que se le tiñó
en sangre la camiseta amarilla que llevaba.
Y no lo acabó allí mismo
el toro que encelado le buscaba, porque
los pastores de Alaiza a palos y el
buen peón de brega "Chico
de Olite" coleando, consiguieron
separar el toro de su víctima".
Luis
del CAMPO "Historia trágica
del encierro de PAMPLONA"
8 de julio de 1927
Santiago MARTINEZ ZUFIA
(34 años, Pamplona)
Alcanzado en la Plaza de Toros
Astado de Don Celso Cruz del Castillo
(Toledo)
CRÓNICA:
"…entraron los cabestros
delante de los toros de Cruz del Castillo
con toda holgura y comodidad, pero a
poco de transponer el portalón
de entrada, un toro cárdeno y
careto se separó de la manada
y derivando por la derecha tras un maletilla
o limpiabotas que le iba incitando con
una varilla llegó hasta el primer
burladero del tendido 8, abandonando
al que perseguía y derrotando
contra el citado burladero alcanzó
a Santiago Martínez, un pobre
hombre que pugnaba por meterse en él.
La cornada se vio que fue terrible,
pues el toro no pudo sacudirse al hombre
que había ensartado y tuvo que
humillar la cabeza para desprenderse
del cuerpo del hombre que había
enganchado. Este, aún pudo levantarse
por su pie, pero a poco cayó
desvanecido en brazos de unos muchachos
que se apresuraron a recogerle y conducirle
a la enfermería".
Luis del CAMPO "Historia trágica
del encierro de PAMPLONA"
13
de julio de 1924
Esteban DOMEÑO LABORRA
(22 años, Sangüesa)
Alcanzado en el tramo anterior
al callejón
(actualmente Telefónica)
Astado de Conde de Santa Coloma
(Andalucia)
CRÓNICA:
"Y la gente, que no sabe que el
resguardo más seguro, en caso
de apuro, es el vallado de la izquierda,
se apelotonó junto al derecho
y contra ellos se fue uno de los toros,
el cual no tuvo más que meter
la cabeza para alcanzar de lleno a un
muchacho que tieso, en vez de tirarse
al suelo, sin poder subir al vallado,
por la mucha gente que allí se
había agolpado, no pudo esquivar
el derrote, sufriendo una cornada que,
al momento, se vio era importante a
juzgar por el desvanecimiento e intensa
palidez que le sobrevino". El joven
Esteban Domeño Laborra, de 22
años falleció a la una
del mediodía del lunes 14 de
julio de 1924, sobreviviendo a la cornada
unas treinta horas.
Luis
del CAMPO "Historia trágica
del encierro de PAMPLONA"
7
de julio de 1910
Francisco GARCÍA GURREA
(21 años, Falces). Fallecido
el 21 de enero de 1911.
Alcanzado en la entrada de la
antigua plaza de Toros
(cerca del Teatro Gayarre)
Astado de Villagodio
CRÓNICA:
Hasta el año 2002 se pensó
que la primera persona que había
muerto a consecuencia de una cogida
en el encierro de Pamplona era el
joven sangüesino Esteban Domeño,
pero ese año Unai Alduán
Colmenares dio a conocer la identidad
del primer corredor muerto en el encierro
conocido hasta la fecha: el falcesino
Francisco García Gurrea.
Buscando información sobre
el deporte navarro Unai Alduán
Colmenares encontró por casualidad
una noticia que recogía el
periódico El Pensamiento Navarro
del 18 de enero de 1911, en la que
se contaba lo siguiente: "A los
21 años de edad ha fallecido
en esta ciudad, a consecuencia de
las lesiones sufridas en uno de los
encierros de los toros que se lidiaron
en las últimas fiestas de San
Fermín, Francisco García
Gurrea. Descanse en paz". Interesado
por el tema, comprobó si dicho
nombre estaba incluido en el listado
de muertos que se conocía hasta
la fecha y se sorprendió al
ver que no era así. Comenzó
a investigar y contrastar los datos
aparecidos en los distintos medios
locales de la época, el ya
mencionado Pensamiento Navarro, El
Eco de Navarra y La Tradición
Navarra, y pudo confirmar que, efectivamente,
el día 7 de julio de 1910 el
joven Francisco García Gurrea
había resultado herido en el
espectacular montón -de más
de cien corredores- que se formó
justo a la entrada de la antigua plaza
de toros situada en el actual Teatro
Gayarre. Según se recoge en
dichos periódicos, el joven
fue pisoteado en el montón
y recibió dos puntos de sutura
en la oreja. Al parecer esas heridas
derivaron en una tuberculosis que
finalmente causó la muerte
a Francisco García el 18 de
enero de 1911.
El hecho de que la muerte se produjera
meses más tarde y el posterior
incendio de la antigua plaza (en agosto
de 1921), en la que quizá habría
algún documento que explicase
la evolución de este corredor,
pueden haber sido dos motivos por
los cuales este descubrimiento haya
permanecido oculto tanto tiempo.