Las BARRACAS POLITICAS eran chiringuitos de priva y
comida montados por diversas organizaciones, grupos,
grupúsculos, comandos y celulillas para financiar su
actividad el resto del año. Los bocatas de tortilla
de patata, así como las pizzas vegetales y los bizkotxos
que preparaban en la txozna (como las llamábamos
aquí) de la comuna de Lakabe sabían
a gloria. El resto de las barracas vendían bocatas
de saltxitxas, panceta, lomo...etc, y priva a precio
más barato que en cualquier otro sitio. Su ambiente
era radikalmente rokero: el nivel de ruido altísimo
y la clientela mayormente joven. Solían organizar
un programa de actividades paralelo al oficial, en el
que la música tenía especial protagonismo, con
conciertos de grupos más o menos cañeros, originales
y sobre todo con mucha marcha. Y hablamos en pasado
porque el Ayuntamiento de Pamplona ha terminado por
cargárselas después de cambiar cada año
su emplazamiento y exigirles unos requisitos bastante
rigurosos. Cada año hay intentos para volver
a ponerlas, pero parece ser que la cosa no avanza.