HISTORIA DEL
TXUPINAZO
De la guía Sanfermines,
204 horas de fiesta
El Cohete es un festejo relativamente joven dentro de la
centenaria historia de los Sanfermines. Desde 1591, año
en que se trasladan las fiestas de Sanfermin al mes de julio,
hasta 1901, el primer hito festivo era la marcha de las
autoridades municipales, con acompañamiento de maceros,
gigantes, músicos, danzantes y público en
general, hasta la parroquia de San Lorenzo, para participar
en la función religiosa de las Vísperas del
Santo. Con el presente siglo se adopta el hábito
de lanzar varios cohetes a mediodía del 6 de julio
desde la plaza del Castillo.
Este sencillo episodio va atrayendo, poco a poco, la atención
de los lugareños. Ya en los años treinta,
algún castizo solicita al empleado de la pirotécnica
que le permita prender el primer cohete. Así lo hizo
en 1939 el pamplonés Joaquín llundáin,
quien repitió al año siguiente, siendo primer
Teniente de Alcalde. En 1941, Ilundáin planteó
al Ayuntamiento, presidido por José Garrán
Mosso, que se trasladase el lanzamiento del primer cohete
al balcón de la Casa Consistorial, instituyendo de
esta manera una costumbre que pronto se convirtió
en una de las imágenes más universales de
la fiesta, junto con los encierros de toros. El Cohete no
se suspendió ni en 1952, cuando, debido a las obras
de construcción de la actual Casa Consistorial, se
disparó desde el balcón del Ayuntamiento provisional,
instalado en las Escuelas de Música y Artes y Oficios
de la entonces plaza de la República Argentina, hoy
llamada del Vínculo.
El cometido de prender la mecha del Cohete -un orgullo para
cualquier pamplonés- correspondía a personas
vinculadas al Ayuntamiento, pero ya en 1964 se hizo una
excepción con el entonces ministro de Información
y Turismo Manuel Fraga Iribarne y más tarde personalidades
del deporte, sobre todo, han gozado de ese "privilegio".
La designación de la persona encargada de disparar
el Txupinazo es potestad del Alcalde. En 1979, con la primera
corporación democrática, el alcalde Julián
Balduz Calvo estableció el criterio de ceder cada
año el Cohete a un grupo político municipal
por orden de mayor a menor representación. reanudándose
el ciclo cada cuatro años con el cambio de mandato.
Esta costumbre se ha perpetuado hasta la fecha. Como nota
anecdótica, en 1991 el alcalde Alfredo Jaime Irujo
encendió la mecha junto con José María
Pérez Salazar, copartícipe con Joaquín
Ilundáin (ya fallecido) en la iniciativa de trasladar
el Cohete a la plaza Consistorial, al cumplirse el cincuenta
aniversario de la efemérides.
La verdad es que parece no estar muy claro quién
fue el primero que tiró el cohete. Nuestro amigo
Javier Alonso nos ha contado que él recuerda perfectamente,
al igual que otros amigo suyos, cómo un conocido
republicano y gran pamplonés llamado Etxepare fue
el encargado de encender la llama desde 1931, fecha en la
que se proclamó la República, hasta el año
1936 inclusive. El fue testigo de ese primer txupinazo y
recuerda que iba vestido "a la moda de la época
con su pajarita y su sombrero de paja". Parece ser
que por aquel entonces no era un acto muy concurrido. Después,
tal y como aparece en la reseña del libro de nuestros
amigos Larrión y Pimoulier, fueron Ilundáin
y Pérez Salazar quienes tomaron el testigo.
© Larrión y Pimoulier Editores
lanzadores del chupinazo en la historia
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