- ¿De dónde eres?
- Soy de Aberdeen, en Escocia, pero trabajo en Londres.
- ¿Hace cuánto que vienes a Pamplona?
- La primera vez fue en 1976, cuando sólo tenía 18 años, y desde
entonces he venido todos los años, a excepción de los cuatro años posteriores a mi
boda. Entonces pensaba que podría vivir sin los Sanfermines, pero enseguida me di cuenta
de que estaba totalmente equivocado y ahora vivo con los Sanfermines y sin mi primera
mujer.
- Por qué viniste a Pamplona, habías oído o leído algo sobre estas
fiestas o viniste sin más?
- Había visto algunos reportajes sobre Pamplona en los 70 y
había leído el libro de Mitchener "The Drifters" y la novela
"Fiesta" ("The Sun Also Rises") de Hemingway. Enseguida decidí que
una de las cosas que quería hacer era correr el encierro aunque sólo fuese una vez! No
tenía ni idea de la adicción que crea y para nada me imaginaba que terminaría corriendo
tantos años. En los últimos 20 años he corrido más de 50 encierros. En los últimos
años no he corrido apenas por dos razones básicamente: a) me he corrido muchas juergas
b) la emoción que se siente al principio, después de 12 años va remitiendo. A pesar de
que este año cumplo 40 años, todavía juego al futbol...esta temporada he metido 24
goles (tengo que admitirlo, contra equipos bastante malos), y por eso creo que ya es hora
de ponerme de nuevo delante de los toros.
- Algunas revistas extranjeras presentan a Pamplona como una ciudad sin
ley, donde todo está permitido y no existen límites para nada. ¿Qué esperabas cuando
viniste por primera vez?
- La primera vez que vine no sabía practicamente nada sobre
Pamplona, pero la verdad es que en 1976 sí que había ley en la capital navarra. Eran
años pasados, cuando todavía la democracia real no estaba instaurada. Era un 5 de julio
a las 12 de la noche y yo estaba tomandome un pote tranquilamente en el Bar Museo y de
repente la policía empezó a cargar contra la gente. Cada uno salió por patas por donde
pudo, mi amigo y yo, un escoces, terminamos a toda prisa nuestra bebidas y nos largamos a
toda pastilla. Nos vimos corriendo justo hacia donde la policía estaba tirando las
pelotas de goma, que se dirigían a nosotros. Recibí un pelotazo en la espalda, cuando
intentaba huir de la policía. Era como volver a tiempos de Franco!! Visto lo visto, la
idea de correr delante de los toros me parecía bastante normal. Yo diría que la mayoría
de la publicidad habla sobre Sanfermines como una de las mejores fiestas del mundo, aunque
es verdad que también se publica bastante basura acerca de Pamplona.
- ¿Qué supone ser un guiri en Sanfermines?
- Para mí es como ser escocés y vivir en Londres, la gente te
acepta como miembro de la comunidad, pero tu eres consciente de que eres diferente. La
gente es bastante maja, sobre todo a las noches, cuando me pongo la falda escocesa. Todas
las chicas quieren saber qué llevo debajo de las faldas! Estar en Pamplona en Sanfermines
es en sí el cielo. Conozco a varios miembros de nuestra peña que se han casado con
chicas de Pamplona. Los guiris son parte importante de la fiesta, y la existencia de las
peñas internacionales ha hecho que muchos de ellos repitan la experiencia una y otra vez.
Hace ya unos años fui a fiestas de Bilbao y me lo pasé bien, pero yo era el único guiri
y no creo que vuelva más.
- ¿Qué haces durante las fiestas?
- Beber, ir de juerga, perseguir a las mujeres y hablar de
chorradas!! Me gusta hacerme unas risas y cada año traemos nuevas bromas, trucos
diferentes para ayudar a que la fiesta vaya bien. Nuestra peña "The Txocos Gutter
Club" organiza una fiesta del vodca el día 8 de julio y un campeonato de pelota el
10. El campeonato de pelota está pensado para borrachos. Tenemos también un trofeo y
este año se cumple la quinta edición de este campeonato. Cualquier persona, sea guiri o
no, puede participar formando un equipo de tres personas. Podemos quedar mañana, día 10,
a las 6.30 de la tarde enfrente del Bar Txoco e ir junto al frontón que hay en la trasera
de la calle Estafeta. Trato de ir al menos tres o cuatro veces a ver los fuegos
artificiales, es increible la sensación que sientes estando echado en el suelo, con la
cabeza vete a saber donde, y viendo como explotan. Suelo pegarme una buenas carreras
persiguiendo mujeres, aunque no pillo nada. A veces voy también a alguna corrida y me
gusta comer en Casa Paco porque su dueño es muy gracioso y me suelo divertir con él. Me
encanta también encontrarme de nuevo con viejos amigos que no he visto en años y hablar
sobre tonterías! Me gusta jugar con la gente, bromear, contar historias y hacerles reir.
- Eres miembro de una peña internacional llamada "The
Txocos Gutter Club" ( El Club del alcantarillado del Txoco). Por qué le habéis
puesto un nombre semejante y qúe soléis hacer en Sanfermines?
- La peña se formó a partir de tres grupos distintos: la Peña
Flores, de la que soy fundador y que reunía a un grupo de personas que solíamos
juntarnos en Casa Flores en los años 70 y principios de los 80, los
holandeses y una variedad de borrachos que solían acompañar a Tim Pinks durante las
fiestas. Todos ellos formaron un nuevo grupo que solía juntarse en el alcantarillado que
está justo enfrente del Bar Txoco en la plaza del Castillo. La gente fue quien empezó a
llamarnos la peña del alcantarillado y como llevabamos un tiempo dándole vueltas al
nombre y no se nos ocurría nada, decidimos dejarlo así. Ya he comentado lo del
campeonato de pelota, pero lo que no he dicho es que también solemos reunirnos cuando
algún miembro se casa. El año pasado nos lo pasamos de miedo en una boda en Nueva York a
la que acudimos 30 de nosotros, incluído algún pamplonés.
- Cada vez hay más guiris que, como tú, vienen año tras año a
Sanfermines. Están locos por los Sanfermines y parece que si no vuelven le va a dar algo.
¿Por qué crees que los Sanfermines tienen tanta fama en el extranjero?
- Pamplona es la mejor fiesta del mundo. Es como año nuevo en
Escocia, parece una fiesta "tupperware". La gente es adicta a Pamplona durante
las fiestas. Tuve una novia que me dijo que eligiese entre ella y los Sanfermines; le
llamé del aeropuerto para decirle adios. Uno de nuestros colegas "Glasgow
Steve" tiene que hacer verdaderas virguerías para poder venirse ya que su novia
siempre le esconde el pasaporte! Aún y todo él sigue viniendo. Cada año la gente es
diferente y hace cosas nuevas. Después de 20 años todavía sigo encontrando cosas
nuevas.
- ¿En todos estos años que llevas viniendo a Pamplona, has
notado grandes cambios en el ambiente o en la actitud de la gente?
- Sí ha habido algunos cambios. El encierro está más
masificado. El comercio también es distinto. Cuando vine a Pamplona sólo se podía
comprar un tipo de camisetas. La gente es más simpática, si cabe, y el ambiente sigue
siendo bueno. Las chicas están cada vez más jóvenes... o quizá es que yo me estoy
haciendo viejo.
-¿Qué es lo que más te gusta y lo que menos?
- Lo que más me gusta es el encierro, que es, sin ninguna duda,
la esencia de la fiesta. También me lo paso bastante bien echándome unas risas.
Lo que menos me gusta son las jodidas escaleras del piso que suelo
alquilar, por lo menos tiene 967 y nosotros siempre nos alojamos en el último piso y sin
ascensor. ¡Llegas borracho a eso de las 5 de la mañana con los pies reventados y sin
poder andar y todavía tienes 67777453 escaleras por subir!
Eso y el hedor a pis cuando pasan a limpiar las calles hacia las 11:00
de la mañana.
- ¿Podrías contarnos alguna experincia extraña o divertida que
hayas vivido en los Sanfermines?
- La mayoría de las anecdotas que me han ocurrido las he contado
ya en la revista sanferminera que publico, que este año se venderá en la tienda
Kukuxumusu. Pero hay una historia que todavía no he contado. Allá por 1982 vine a
Pamplona acompañado por un amigo irlandés, Tony, que trabajó conmigo en un casino en
Londres. Supongo que quizá sufría de estress antes de llegar a Pamplona. Cada día se
levantaba pronto por las mañanas y conducía hasta Pamplona para participar en los
encierros. Aquel día Tony no corrió y se quedó sin el subidón de adrenalina habitual.
El siguió bebiendo bastante, a pesar de que no había dormido y conforme la fiesta iba a
más, empecé a notar que Tony empezaba a desvariar bastante. Le tuvieron que encerrar en
el Hospital Psiquiátrico San Francisco y tuve que llamar a su mujer para decirle que
viniese a Pamplona.
"Hola Liz, Tony está un poco enfermo!"
"¿Se ha roto alguna pierna o alguna otra cosa?"
"No se ha roto nada, simplemente está un poco enfermo"
"¿Por qué me llamas entonces?"
"Bueno, pensaba que a lo mejor podrías venir a Pamplona."
"¿Por qué?"
"Porque Tony se ha vuelto loco"
No fue nada fácil y todo el jaleo que se montó para poder sacar
a Tony del centro y enviarlo a Gran Bretaña fue bastante divertido. Tuve también que
hacerme cargo del coche para poder mandarlo a Inglaterra, pero yo no sabía conducir
entonces y, además, la policía se lo había llevado.Ni siquiera sabía el número de
matrícula y tampoco tenía ningún documento del coche. Conseguí encontrar a un irlndés
borracho que sabía conducir y fuimos a por el coche diciendo que era un jodido gran coche
azul! Pagamos la multa y recogimos el coche. Esta es una breve versión de lo ocurrido, si
alguien quiere saber más detalles, que se pase por el alcantarillado que hay frente al
bar Txoco.
Me ocurrió otra interesante historia cuando un año vine a la
fiesta y me encontré con una complaciente chica australiana con la que me lie dos horas
después de que tirasen el chupinazo. Era mediodía y los dos estábamos bastante
borrachos, empezamos a hacer el amor en la cuesta de un montículo que hay junto a la
plaza de toros. En medio de toda la pasión amorosa, empezamos a rodar cuesta abajo y
acabamos en la cera con los pantalones bajados hasta la rodilla. Qué podíamos
hacer...cruzamos la carretera y continuamos con la tarea en un yerbín que había al otro
lado de la carretera. En aquella época yo era joven y estaba en forma.
- ¿Qué le dirías a un guiri que va a venir a Pamplona por
primera vez?
- Lo que tienen que hacer es intentar conocer cuantas más cosas
mejor. Seguramente sera la mejor fiesta a la que vayan a ir jamás. Deberían divertirse y
conocer gente y pasárselo de p.m. sin ser un imbécil. La información y el trato con la
gente son las claves para pasárselo bien. De todas formas seguro que te lo pasas muy bien