He sumido mi raciocinio
en unas cuantas botas de vino
la cuenta ya no llevo
por si acaso me descerebro.
Entre pinchos y chistorras
charangas, peñas y kalimotxo
he perdido hasta la gorra,
pañuelo, faja y cantimplora.
No obstante, qué gran gozo
ha trepado por mi pierna
descubriendo el axioma
que me quita el sollozo
más amargo de las fiestas...
Sufrimiento indescriptible
de no llegar ni a la barra
pa pillar asuntos digeribles
que me calmen el alma.
Mira que suerte la mía,
que hoy he descubierto
el truco del almendruco,
o fuente de mi alegría,
que también será la tuya
si logras ser bien cuco.
He aquí mi manifiesto,
de la magia potagia del poteo
o la descripción del método
para alcanzar al camarero
entre el gentío sanferminero.
Ya es todo un credo.
Lo importante es recordar
quexiste una gran verdad:
es mejor pedir perdón
que previo consentimiento.
En algún lao lo he leído
y ya lo he hecho mío.
Y pa probar la veracidad
de éste principio capital
te lo voy a describir
paque lo uses con empeño
antes de cacabe sanfermin.
Y mexplico.
Si eres algo reflexivo,
descubrirás tantos momentos
de multitud y tormento,
de descontrol y galimatías,
de histerismo festivo
que aumenta con los días
y que impide el movimiento,
el avance o el retroceso.
O sea, ni pabajo ni parriba,
y si no te espabilas
se te lleva la corriente.
Si encima quieres tu priva
no sería extraño
que pidiendo paso
al menos educadamente
ni llegues a la barra,
ni llegues con vida.
Todo depende de tu suerte.
Así que hete aquí,
el axioma del codazo,
salvavidas y amparo,
resguardo en sanfermin,
pa todos los desabrigados
que de tanto sobaco
no pueden huir.
Lo cual, por cierto,
da bastante asco.
Y es que en esos casos,
no sirve la cultura,
ni la buena educación,
ni el primo de zumosol
ni las buenas excusas.
Así que adelante mis valientes
arread un buen empujón,
o dos, si es necesario un millón,
y si gorda la liáis,
ya pediréis perdón.
Todo por la supervivencia
y por el derecho al bebercio
aunque no midas dos metros
ni te guste la violencia.
Sirva pues éste credo
para salvar algunas vidas.
Oremos.
Viva sanfermin,
viva mi codo y el axioma
y bendita sea la hora
que lo descubrí!
Amén.