Entonando el "Pobre de mí" y con velas en las manos se despidieron ayer a las doce de la noche las miles de personas que se congregaron en las calles de casco antiguo de Pamplona. Fue la alcaldesa Yolanda Barcina quien se asomó al balcón consistorial momentos antes de la media noche para poner fin a las fiestas y entonar la popular canción. Después, se apagaron las velas y se acabó la fiesta.
Pamplona se despidió así de 9 días de juerga y emociones, en los que todos los pamploneses y visitantes que se acercaron a la ciudad pudieron disfrutar a ritmo de música, actuaciones, toros y buen ambiente. Este año, el tiempo ha acompañado más que nunca en unos Sanfermines en los que se ha apreciado un descenso de visitantes.
Los gigantes y cabezudos han sido uno de los protagonistas más especiales debido a su 150 aniversario. Fueron ellos quienes se encargaron de dar comienzo a nueve días de fiesta lanzando el txupinazo el pasado 6 de julio y se despidieron ayer de la ciudad repartiendo caramelos a todos los niños que les han acompañado durante Sanfermin.
Asimismo, las actuaciones callejeras, la música y actividades culturales han demostrado que no son sólo los toros el epicentro festivo y que hay numerosas actividades con las que se puede pasar en grande durante las fiestas. Más aún en un año en que los encierros se han caracterizado por su tranquilidad y rapidez y no ha habido que lamentar desgracia alguna como el pasado año con la muerte del joven madrileño Daniel Jimeno.
Sin embargo, aunque la fiesta ya ha finalizado oficialmente, son muchos los que han seguido la juerga y han celebrado por iniciativa propia el ya popular encierro del 15 de julio, el de la villavesa. Una iniciativa en la que se sustituye a la habitual manada de toros por el autobús que el día 15 sube por la cuesta de Santo Domingo.
Ahora, Pamplona descansa, pero ya comienza a reponer fuerzas para recibir a Sanfermin 2011. Ha comenzado la cuenta atrás, y dentro de 356 días Pamplona volverá a ser una fiesta.