Bien de comida, bien de bebida y, también, bien vestidos. Para ir a los toros todo vale. Lo mejor, llenar la panza y cantar y, si además a alguien se le ocurre lucir vestuario olvidándose de que los carnavales pasaron hace 4 meses, la juerga está asegurada.
Ya son muchos los que piensan que ir de blanco y rojo a los toros no va con ellos. Mandarras y delantales de todo tipo de formas y colores, gorros florales y cualquier cosa que sirva para no pasar desapercibido son buena opción para dar la nota, porque en la plaza al que intenta que nadie le vea, todo el mundo le ve y, si se descuida, todos lanzan su bebida y comida para que se una a la fiesta o, simplemente, para ponerlo hecho un cuadro.
Así es que unos se guardan el blanco y rojo para cuando lo puedan lucir y sacan de el armario lo que en pocas ocasiones pueden enseñar. Eso debieron pensar los juerguistas que veis en las fotos, que sacaron del fondo del armario trajes de sevillanas, de toreros y todo tipo de complementos que pillaron a su alcance. Lo de los gigantes el día 10 ya fue para recordar. Mucho estilo.