Lo que comenzó con una prometedora tarde de toros con sendas orejas para Ferrera y Perera, terminó en una decepcionante corrida en la que los toros, exceptuando los dos primeros, no dieron mucho de sí.
El primero fue el único que se dejó torear y fue Ferrera quien lo banderilleó, cortándole una oreja por haberle metido la espada a la primera. El segundo toro salió valiente. Tan valiente, que dejó a Perera sin pantalones y toreando en vaqueros. Anque es cierto que su atuendo no era el más adecuado para acabar con la faena, no decepcionó y se llevó la segunda oreja de la tarde.