24,00 Final de las fiestas de San Fermín. Plaza consistorial. ¡Pobre de mi! y traca final. Y una..., mejor me callo yo.
No quiero ser irrespetuoso con el programa oficial de fiestas, pero, un año más, me saltaré a la torera, o como buenamente pueda, la pretensión de los regidores de jodernos en lo mejor la última noche de las fiestas. No señor.
Me negaré a quitarme el pañuelico -la fajica hace ya no sé cuanto que se quedó hecha trizas por ahí-, y rascaré en mi reservorio en busca de los últimos euros, gayumbos no del todo maledicientes, fuerzas de flaqueza de mis entrañas tan mimetizadas con todo lo que huela a barreño o pozal..., y sacaré de su escondite a mi último aliento abuitrado que, aunque se haga el desaparecido, sé que debe andar por ahí.
Aún queda mucha cera por dar de arder, y no me refiero precisamente a la que se consume estúpidamente entre sollozos como de un cocodrilo poco vivo que hubiese sido abandonado a su mala suerte y se encontrase sin fuerzas ni para menear la cola.
La noche va a ser larga, lo sé, pero de eso se trata, de hacer caso omiso a la retirada a tiempo -a destiempo la llamaría yo- hasta bastante después del amanecer, y correr, con lo poco que me quede en pie, el encierro de la villavesa. A ver.
www.pamplona07.com