A la pata coja o a cuatro patas, con resaca o con legañas, de pedo o con sueño, recoger la camara de fotos y tu pase de prensa de casa y enfrentarte al sol de las siete rumbo a El Encierro, sigue apeteciendo.
Miles de aventuras visuales que se evaporan entre los pises y los rugidos de los camiones de limpieza.
Olor a orinal, croquetas humanas en posturas imposibles. Ultimos intentos de conquista. Culos con chocolate. Gente de ninguna parte, y esa luz colosal que te rompe los ojos y te hace inmortal.
Luego a ver si cae en tu poste una cornada, ¿o de que va El Encierro si no?
Periodico, barra de pan y a la cama.
La vuelta no tiene gracia. Todo esta funcionando. Te duele todo. Los dioses te la metieron.