Casi nadie es atendido por ello, aunque si son frecuentes los cortes por el vidrio de las botellas que acaban en el suelo. Esta sensación de agobio permite aumentar la emoción del momento a pesar de no conocer las tradiciones locales ni estar predispuesto a ello.
La pasión y la tensión permiten una subida de adrenalina incomparable y un calor que invita a apaciguarlo con innumerables bebidas.