Este sencillo episodio va atrayendo, poco a poco, la atención de los lugareños. Ya en los años treinta, algún castizo solicita al empleado de la pirotécnica que le permita prender el primer cohete. Así lo hizo en 1939 el pamplonés Joaquín llundáin, quien repitió al año siguiente, siendo primer Teniente de Alcalde.
En 1941, Ilundáin planteó al Ayuntamiento, presidido por José Garrán Mosso, que se trasladase el lanzamiento del primer cohete al balcón de la Casa Consistorial, instituyendo de esta manera una costumbre que pronto se convirtió en una de las imágenes más universales de la fiesta, junto con los encierros de toros. El Cohete no se suspendió ni en 1952, cuando, debido a las obras de construcción de la actual Casa Consistorial, se disparó desde el balcón del Ayuntamiento provisional, instalado en las Escuelas de Música y Artes y Oficios de la entonces plaza de la República Argentina, hoy llamada del Vínculo.
El cometido de prender la mecha del Cohete -un orgullo para cualquier pamplonés- correspondía a personas vinculadas al Ayuntamiento, pero ya en 1964 se hizo una excepción con el entonces ministro de Información y Turismo Manuel Fraga Iribarne y más tarde personalidades del deporte, sobre todo, han gozado de ese "privilegio".