En la actualidad la motivación es diferente a la original ya que hasta 1991 el objetivo de los mozos era ralentizar el camino de la corporación municipal e incluso impedirlo cuando acudían a vísperas, y ante eso, se cabrearon y lo elimaron del programa. El funcionamiento de todas maneras es fácil. La banda "La Pamplonesa" entonaba el Valls de Astráin y el asunto para el resto consiste en bailar, cantar, beber y empujar en mogollón.
El recorrido no era muy largo ya que era el que discurre desde el Ayuntamiento hasta San Lorenzo, por la calle San Saturnino y la Calle Mayor. En algo más de 500 metros de largo y seis de ancho entraban las 5000 personas que acudían, los gigantes, las rondallas y quien se apuntaba... La situación era tan apretante como emocionante, como casi todas las cosas de esta fiesta.
La misma música se repetía una y otra vez casi de manera obsesiva y el ritmo era muy lento, pero aliviado por quienes arrojaban agua desde las ventanas cuando el calor apretaba. No era el acto más indicado para los claustrofóbicos.