En la plaza de toros de Pamplona la división entre sol y sombra tiene poco sentido, sería más justa la que existe entre peñas y el resto. Y es que el ambiente característico de las mismas genera una situación singular digna de vivir. Quien no haya visto una corrida de toros desde el sitio de las peñas no podrá decir que ha vivido las fiestas de Sanfermín completamente.
El que quiera formar parte de este ambiente o evitarlo debe saber que la zona de las peñas corresponde a la que se encuentra encima de los toriles y ocupa una parte del tendido 5, el tendido 6 y una parte del 7. También se extiende a la andanada en sus secciones 11, 12 y 13 y a la grada por las secciones 6 y 7. Tampoco es que se respeten estas divisiones estrictamente porque sería como ponerle puertas al campo pero de hecho éstas existen.
Incluso entre las propias peñas, para saber qué zonas deben ocupar, aunque no las respeten rigurosamente, existen unas líneas rojas que delimitan el sitio de cada peña. Estas indicaciones son sencillas con la plaza vacía pero en Sanfermín el buen ambiente general nos permitirá acabar encontrando la localidad sin problemas. De todas maneras, el anecdotario popular está lleno de buenas historias que empezaron al equivocarse al encontrar el sitio.