En el año 94 Kukuxumusu empieza a felicitar las fiestas a todos sus amigos y colaboradores con una postal. Hoy ya es una tradición. Y es que Kukuxumusu no felicita las Navidades, sino Sanfermin. Tanto habían dado que hablar los toros-cucaracha del año anterior, que la postal representaba un encierro de hormigas perseguido por ciervos volantes. Es inútil que se rían de Kukuxumusu con mala intención porque esas risas son recicladas por la propia marca para reírse un poco más.
La camiseta de este año fue muy onomatopéyica: distintos personajes de la fiesta se hacían oír: desde el piru, piru de una ambulancia hasta el ¡pum! del txupinazo.