En 1991 Mikel Urmeneta presentó este diseño (después convertido en camiseta) al concurso de carteles, pero no resultó premiado y ganó el concurso el alicantino Vicente Marcos. Kukuxumusu volvió a pedir permiso para serigrafiar en camisetas el cartel y el Ayuntamiento volvió a decir que no. La Fábrica de Dibujos se puso entonces en contacto con Vicente Marcos y le encargó un dibujo de su estilo para hacer camisetas.
El Ayuntamiento pensó que Kukuxumusu había plagiado, interpuso una denuncia y, como consecuencia, se adoptaron medidas cautelares que provocaron la retirada temporal de las camisetas. Esta situación sólo duró dos días. Cuando Vicente -que estaba invitado por Kukuxumusu a las fiestas- puso en conocimiento del Juzgado los hechos, se levantaron las medidas cautelares. Los del Ayuntamiento tuvieron que pagar una indemnización a La Fábrica de Dibujos y al año siguiente empezaron a permitir la comercialización del cartel en distintos soportes.
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