Ir a Kukuxumusu.com

Ya falta menos ...

camisetas

1953

Tras 22 años, las fiestas eran iguales pero los extranjeros que seguían el rastro de "Fiesta" eran numerosos.

En 1953 Ernest Hemingway regresa a Pamplona después de veintidos años. La experiencia de la guerra y sus creencias políticas le hicieron desconfiar en su regreso a España pero todo se desarrolló muy bien. Hemingway estuvo acompañado en todo momento por Juanito Quintana, que ya no regentaba su hotel.

El autor llegó con su mujer Mary a Lecumberri aconsejado por Quintana. Estar tan lejos de la fiesta no le debió gustar y como su situación era pudiente, desde el 7 de julio ambos pasaron a hospedarse en la habitación 217 del Hotel La Perla. Allí E.H. había sido testigo de los rituales de los toreros al vestirse antes de las corridas.

Este año se produce una circunstancia que ha dado mucho que hablar en la trayectoria de Hemingway en los Sanfermines. El 7 de julio, según cuenta José María Iribarren en su obra "Hemingway y los Sanfermines", tras la procesión, el escritor entró hasta la capilla del santo y le rezó devotamente. Antes las dudas de que fuera seguidor de San Fermín debido a lo que le gustaba la juerga y las ideas políticas que seguía, Octavio Aparicio le preguntó en una entrevista quién era el pamplonés más interesante... y E.H. dijo que San Fermin.

Este año Ernest vio torear a Antonio Ordoñez, hijo de Cayetano, y se quedó admirado de su actuación. Esa noche, tras un gran triunfo de éste, cenaron juntos en Las Pocholas.