La corrida en sol es la corrida de las peñas. Estas ocupan la mayor parte de las localidades en los tendidos 6 y 7 y del 11 al 13 en andanada. Aunque no es necesario ser miembro de una peña para ir a sol, no es nada fácil conseguir entradas porque la mayoría están abonadas.
Esta parte de la fiesta es de lo más espectacular. Hay, para empezar, dieciséis bandas de música tocando bestialmente al principio, al final y entre toro y toro. Además hay gaiteros y txistularis, y luego el espectáculo continuo: ya sea los numeritos clásicos, como Eurovisión, la ola, la trainera (todo el tendido de arriba a bajo se pone a remar frenéticamente) el rollo de papel higiénico, los cumpleaños de la gente (en los que hay por costumbre tirarle un vaso de lo primero que pilles a mano), el alcalde de sol... etc, y también los improvisados sobre la marcha, que son los mejores.
Y hay bastante paz, a pesar del "abuso" de alcohol. En fin, lo mejor es verlo. Especialmente bonito es el día 14, el final de la fiesta, cuando la gente de los tendidos de sol, con la pena de que lo bueno se acaba, se niega a abandonar la plaza y baila y canta todo el repertorio de música sanferminera.
Un forastero que desee ir a una corrida en sol debe saber unas cuantas cosas, aparte de cómo conseguir entradas:
Para ponerte en tu sitio hay que llegar con bastante antelación, para las seis y pico: si alguien ya se ha sentado en tu sitio, es muy difícil desalojarlo. Además, a veces hay tanta gente que si llegas a última hora es físicamente imposible llegar a tu sitio y te tienes que pasar la corrida de pie y en difícil equilibrio.
La corrida en sol es muy sucia y muy calurosa: para pasarla cómodamente hay que ir bien equipado: llévate un sombrero (cuando hace bueno, el sol de julio a las seis de la tarde te fríe la azotea). Tampoco están mal unas gafas de sol. Debido a la gran cantidad de mierda circulante, conviene llevar algo que te proteja, como esos blusones que llevan las peñas, una bata de casa o del trabajo, una toalla, delantales de cocina, gorros de baño, forros de plástico, en fin, lo que te dé la gana. Muchos espectadores van a los toros poco menos que con escafandra, un poco por la mierda y un poco por hacer la gracia.
Los tendidos son algo más limpios que la andanada. De todas formas muchas veces la mierda desborda de andanada sobre el tendido, así que no hay mucha diferencia.
Por la misma razón, es buena idea alquilar una almohadilla, por pura higiene, aunque solo sea para los primeros minutos, te aísla el culo del hormigón recalentado y de la gran cantidad de porquerías sólidas y líquidas que circulan. Las alquilan por una miseria en unas casetas que hay en los pasillos de la plaza.
En todo caso, mejor que no lleves ropa nueva ni buena ni nada que te vaya a dar pena que se estropee. Al personal el cerebro, avivado por el vino, le trabaja que da gusto: es muy normal que haya batallas campales de harina, colacao, sangría, huevos y lo que sea.
Tampoco es bueno llevar cámaras de fotos a sol, como hacen muchos extranjeros: corren grave riesgo de salir bañadas en sangría o kalimotxo (vino con cocacola)... Al menos no lleves cámaras demasiado buenas, ni en general objetos frágiles. Tú verás.
A una corrida se va también (o sobre todo) a comer y beber, y no sólo en sol. Beber se bebe desde el primer momento todo tipo de mejunjes para combatir el insoportable calor. Es clásica la sangría, que curiosamente es una bebida que nadie bebe nunca el resto del año. Seguramente por eso creen tantos extranjeros que eso es nuestra bebida nacional. Después del tercer toro, la gente merienda (en este momento mucha gente en sol sale al pasillo a merendar y se desentiende del resto de la corrida, con lo que hay más sitio).
La merienda puede ser desde un bocadillo hasta un verdadero banquete con dos platos, pasteles, helado y café irlandés, todo traído en variados y voluminosos recipientes, "pa que se vea" (cosa muy importante en Sanfermín). Se ven cosas increíbles.
Llévate algo de comer y de beber. Por ejemplo, algo rico con que poder invitar a los de al lado. Porque en la merienda se comparte mucho (gran muestrario de gastronomía popular navarra). Si por lo que sea no has llevao nada, no saldrás en ayunas, sobre todo si eres extranjero, ya que todo el mundo entiende que un forastero no se entera de mucho y no tiene por qué saber que hay que traer el papeo puesto.
A medida que pasan los toros y la gente está más y más pasada, la generosidad aumenta y hay un reparto general de comida en todas direcciones, muchas veces por los aires. Al final las sobras sirven para improvisados partidos de volley-ball. Al acabar la corrida los restos de estas batallas servirán de víveres a un nutrido ejército de mutantes: los punkis que vienen a recoger las sobras.
Un apunte para las tías: puede ocurrir que si vas a sol demasiado despampanante, vaporosa o transparente, con la ingestión alcohólica los instintos se disparen y surjan entre la multitud aficionados al tiro al bollo. A veces puede ser insoportable, aunque es cierto que cada vez se da menos.
Bueno, pues eso es, más o menos, una corrida en sol. Hay que saber a lo que se va, si te molesta que te manchen y te vas a embroncar, es mejor no ir. Si vas, hay que ir mentalizado a ejercer el estoicismo más absoluto y tomártelo todo con buen humor.
Al final de la corrida, las peñas, y los demás, saltan al ruedo y salen por el callejón y el patio de caballos: es la salida de las peñas