Este primer tramo, de unos 280 metros hasta la plaza del ayuntamiento, se considera tradicionalmente el más peligroso del encierro, porque es donde más rápido corren los toros, recién salidos, y se te acercan enseguida. En concreto la parte más peligrosa es el último tramo de la calle antes de la plaza del ayuntamiento, donde no hay ningún tipo de refugio para retirarse. Es conveniente saberlo para calcular donde ponerse para empezar a correr.
En la parte baja del tramo hay una hornacina con una imagen de San Fermín a la que los corredores le cantan varias veces una especie de plegaria minutos antes de comenzar el encierro.