Es un "capotico", con el diminutivo propio de la zona de Pamplona. Existe un dicho que es "Echar un capote", que quiere decir ayudar a alguien, de la misma manera que los hacen los subalternos al diestro cuando éste se ve en un apuro con el toro.
El capotico de Sanfermin haría las veces de subalterno milagroso ante las situaciones inéditas e inexplicables que se dan en un encierro. Es por ello que tanto creyentes como no se encomienden a él ante la variante de seis toros salvajes sueltos entre más de diez mil personas. El cántico a San Fermín dice: "A San Fermín pedimos, por ser nuestro patrón, nos guíe en el encierro, dándonos su bendición". Desde 2009 se añade la estrofa en euskera por iniciativa de los corredores del encierro que dice así: "Entzun arren San Fermín / zu zaitugu patroi / zuzendu gure oinarrak / entzierru hontan otoi. Viva San Fermín. Gora San Fermín".
Y la verdad que a veces parece mágico, más que azaroso, que no ocurra nada tras las innumerables incidencias que se dan en un encierro. Situaciones imposibles que bajo la cita de la protección de San Fermín a través del "Capotico" encuentran mayoritaria respuesta.