En este capotico, en la intervención milagrosa del santo, encuentran muchos la explicación a las inumerables veces en las que los corredores salvan el pellejo en situaciones bien complicadas, al hecho de que no haya muchas más desgracias en el encierro.
Algunos lo creen sinceramente, para otros es sólo una manera de hablar, una tradición. De todos modos bien que le cantan (unos y otros) al santo antes del encierro.