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Por ejemplo San Ignacio, Catachú, Chistera, Basaburua, Askartza, Otano, Baserri, Iruñazarra, Castillo de Javier, el Temple, el Pirineo o el Mesón del Caballo Blanco.
A la vuelta del Catachú está el bar Casa Paco, un local muy
recomendable para ir a almorzar después de una noche de jarana. Sirven
almuerzos típicos poco después del encierro que ayudan a reponer
fuerzas para todos los que quieran seguir de marcha o para los que se
retiran ya para casa.
Fuera de lo viejo está la cosa más tranquila. A veces merece la
pena salir del mogollón a cenar y de paso dejar que los oídos descansen
un poco. Es muy típico, por ejemplo, cenar al aire libre en alguno de
los restaurantes de la calle Leyre: el Leyre o el Larumbe. No son muy caros (para ser Sanfermin). Al lado está también un clásico de Pamplona: el Mauleón. Un poco más alejados se encuentran el Aralar y el Club Social
(en los mismos jardines de la Media Luna- una zona de Pamplona muy
apropiada para descansar un poco del ajetreo de las fiestas. Desde allí
se tiene una panorámica muy chula de Pamplona que merece la pena
conocer).
En el barrio de Iturrama, pueden encontrarse varios bares que reúnen fritos y pinchos, bocadillos e incluso menú a la carta: El Labrador, Don Policarpo (aunque el servicio de bar está cerrado siguen dando comidas), Cervecería Garrick. Toda la calle Iturrama suele ser centro de poteo de mediodía, justo antes de la comida.