Los pinchos y sobre todo los fritos son uno de los bocados favoritos de
Pamplona, sobre todo al mediodía, cuando se sale a dar una vuelta y
disfrutar del ambiente sanferminero de la mañana.
Entre los poco más de 100 metros de las calles San Nicolás, San
Gregorio y Comedias, se concentran algunos de los bares más
recomendables: el Roch, el Burgalés, el Baserri, el Ulzama, el Anaitasuna. Es obligatorio mencionar también el Monasterio, pionero de los fritos en Pamplona, el Fitero, el Jesús Mari, el Gaucho y los fritos de huevo del Museo, que están de morirse.
En la calle Estafeta también hay afición a ir de pinchos y la
mayoría de los bares tienen una buena oferta de tapas, con productos
típicos de la tierra y fritos de todo tipo.
En Navarrería, justo al lado de la famosa fuente de Santa Cecilia
donde los guiris practican el "fuenting", se encuentra un bar conocido
en todo Pamplona por sus deliciosos fritos de calamar y pimiento, así
como por sus pinchos de tortilla, que también son riquísimos y muy
solicitados. Este bar, el Cordovilla, a eso del mediodía suele
estar abarrotado de gente; hay que tener paciencia, pero, la verdad es
que merece la pena probar estos pinchos. Además también existe la
posibilidad de llevárselos a casa.