Como ahora he trasladado mi residencia a Madrid porque me es más cómodo, viajar tanto e ir y venir de un rincón al otro del planeta buscando - y encontrando, por supuesto - las insólitas entrevistas que luego os brindo a todos vosotros...
Se me ha olvidado que decía con tanto preámbulo. ¡Ah, sí! Que como estoy por Madrid, he oído rumores de que el Real Madrid está contemplando la posibilidad de ir a Pamplona estos Sanfermines. He removido Castellana con Alcalá indagando hasta que mi contacto me ha llamado para decirme que me había conseguido una entrevista en exclusiva. Al oirlo, he salido Atocha prisa para no perder esa oportunidad. Como la circulación era ese día fluída, pude recorrer los 2 kilómetros que nos separaban sin excesivos contratiempos, así que 5 horas más tarde ya estaba empezando la entrevista.
- Hola, Don Real Madrid.
- Hola, noble y bélico adalid.
- ¿Por qué me llama así?
- Porque viene usted vestido de general de brigada.
- ¡Ah, sí! Es que estaba en una fiesta de disfraces. ¿Le molesta mi indumentaria?
- ¡Por favor! Yo soy enemigo en la contienda, pero cuando pierdo doy la mano, sin envidias ni rencores, como bueno y fiel hermano. ¿Desea tomar una copa mientras realiza su entrevista?
- Muchas gracias. Mmmmm.... Una champions, con un par de hielos. Veamos. Doy por hecho que es cierto que van a ir a los próximos Sanfermines. Mi pregunta es ¿por qué? ¿por qué? ¿por qué?
- Porque nos identificamos con su ciudad, su gente y su fiesta. Ambos somos castizos y generosos. Todo nervio y corazón. Y miramos siempre nuestros laureles con respeto y emoción.
- ¿Por algo más?
- Bueno, y que como vestimos de blanco, solo gastaremos en fajas y pañuelos. Hay que mirar mis arcas hasta cuando voy con mi bandera, limpia y blanca que no empaña, de las glorias deportivas que campean por España. ¡Hala Madrid!
- ¡Ay, joder, que susto!
- ¡Hala, exagerado!
- No, es que me ha pillado dando un sorbo... y por cierto, lamento mucho haberle roto la copa.
- No se preocupe, le preparo otra. Tenemos 8 más.
- Está bien. Solamente quiero hacerle una pregunta más. ¿Correrá el encierro?
- Por supuesto que si. Pese a ser modesto, no me arrugo ante nada ni nadie y aunque todos conozcamos esa conspiración a la que llaman "Domecqato", saldremos a darlo todo hasta que suene el cohete final.
- ¿Y si resulta corneado?
- Quedaría demostrado, tal y como afirma el bueno de Mourinho, que alguien está interesado en que no consigamos nuestro objetivo. Pero volveré a mi ciudad con humildad y orgullo centenario. Además, en caso de que un toro se ensañara conmigo (que no sería de extrañar, como está ocurriendo últimamente), cuento con la presencia de Pepe, que se encargaría de dialogar de forma exquisita con nuestro respetado oponente, pero favorecido por las altas esferas, hasta conseguir que vuelva a reinar la paz.
- Bien pues muchas gracias. Eso es todo. Ha sido un placer. Y la copa muy buena, aunque se le nota ya un poco añeja. ¿Puedo darle la mano?
- Claro que sí, admirado comunicador gráfico. Estrécheme la mano. Pero recuerde que si alguna vez me lo hace en el campo, sería penalty. ¡Nos vemos en Julio! Di Stéfano, acompañe al caballero a la salida.