En Sanfermin a los Pamploneses se nos va la olla. Los que nos visitan se contagian y aquello se convierte en una delirante ciudad manicomio.
Regadera de vino.
Parece que en Sanfermin todo vale, pero eso no es asi. Existe un codigo tan claro como silencioso -asumido- que dicta hasta donde puedes llegar; y es valido para sobrios y beodos, para el del Viagra o la de las anfetas, para la de la coca o el de la caca, para el que duerme, para el que baila, para el que canta, para la que grita o para el que calla.
El año pasao hubo un tipo que se salto el codigo treinta y tres mil veces, treinta y tres mil golpes y el cadaver de una chica a medio descuartizar.
Ahora a un jurado se le ha ido la olla y ha querido pensar que en Sanfermin vale todo. Hasta estrangular.
Asesinar en Sanfermin no es tan grave. El crimen es solo homicidio.
Regadera de sangre.
Pobres injustos de conciencias intranquilas. Que no os suceda una parecida.
SanferFin