Mañana, o en 2030, os contare mejor (ahora estoy ciego), como en un solo dia comimos jamon, nos bañamos en el mar, trabajamos como perras, jugamos al ajedrez, comimos otra vez jamon, me pico una medusa en una oreja, me medio enamore tres veces y media, me mas enamore una, nos tomamos unas cañas y entramos -un poco piripis- a un local en el que nos habiamos comprometido entre risas cuatro dias antes a hacer un mural a cuatro manos. ¿Quienes? Pablo Carbonell y yo (poniendole los cuernos a mi pareja de baile artistico, Andreu Buenafuente). La cosa termino a las 7 de la madrugada, entre sprays, copas, mascarillas y bellas camareras de Barbate vestidas de Sanfermin en mi honor. Espero.
No solo hicimos el mural, sino que cambiamos el nombre y el logo del establecimiento, y estrechamos lazos con muy buena gente.
Hubo aplausos y güisqui rico.