Aunque andes sobrado de tiempo, no hay cuerpo material para tanto aguante -tú no se, pero yo, al igual que J.J. Chas, a la hora de dormir la mona, procuro posponerlo para ultimísima hora-
Así que, a falta de piltra con totaño, y a la espera de poder pillar una reparadora siesta sicomotriz, me casco la coscadita donde el destino ha querido dejarme apalancado.
Embadurnado con sueños que incitan a abandonar su confinamiento a la libido enjaulada del barbo barbado larvado, y siendo pasto de paparazzi con el pulsico justico -que deben olerse mi ensoñación con el muslamen y el nisperamen-, soy la risión de quienes pasan poseídos por toda la razón, con su abundante ración de disciplina y orden. Para todos sale el mismo sol, aunque el mío, por Sanfermin, es el de un reconfortante, por embriagante, tendido de sol.
A quienes me hayan reconocido, dormidico, al lado del big container de envases primos hermanos de mis ojos vidriosos: chitón, please. No vaya a desaparecer del mapa sanferminero quien, según alcanzo a recordar, me esperará a las doce, a lo más tardar, en el Monumento de los Fueros.