
Cuando
el último toro del encierro ha
entrado en toriles, se sueltan en el ruedo
vaquillas: pequeñas vacas bravas,
con los cuernos embolados, que pueden
pegarte un revolcón, aunque normalmente
no hay heridos graves (a veces sí
los ha habido, pero por mala suerte más
que otra cosa).
Normalmente suelen ser cuatro y van soltándolas
de una en una. La cosa consiste en esquivar
las embestidas de la vaquilla a base de
velocidad y habilidad. Es mucho más
difícil de lo que parece. Está prohibido molestar, sujetar o golpear
a las vaquillas: si te pillan en ello pueden llegar
a darte unas buenas patadas a ti. Así que
diviértete.