LA CALZONCILLADA
En dos palabras, es una bajada de pantalones.
Hace ya unos cuantos años, desde 1986,
que unos mozos de la sociedad El Troncho, haciendo
honor a la fama de "gamberros" que
les caracterizaba; simplemente porque estaban
un tanto pasados o por alguna apuesta que habrían
hecho, se decidieron a hacer una carrera con
los pantalones bajados.
La carrera daba comienzo a eso de las 3.00
de la mañana, el 8 ó 9 de julio (sin
fecha exacta), en el Bar Javier de la calle
Campana y se dirigía hasta la Sociedad
Iruña- en la misma calle-, donde se colocaba
el primer control de avituallamiento consistente,
como no podría ser de otra forma en sanfermines,
en un vaso de c
hampán. Después
de estampar la firma correspondiente en la hoja
de participantes, los corredores se acercaban
hasta el segundo control de avituallamiento
situado a escasos metros, en la Plaza de San
Francisco para tomarse otro trago de champán.
Por último y antes de enfilar la recta
final hacia la sociedad El Troncho, más
de uno tambaleándose más de lo
recomendable, el tercer control de avituallamiento,
en el Bar Bilbao era el último respiro
para los exhaustos corredores. Y después
del esfuerzo llegaba la recompensa, los preciados
trofeos divididos en distintas categorías:
los habituales al 1º, 2º puesto, los
preciados al calzoncillo más sucio y
al más original y por último,
como en toda competición que se precie,
el trofeo de consolación al último
clasificado.