Si alguna vez
has estado en alguna corrida y vienes a Pamplona por sanfermines a ver los toros, hazte a
la idea de que el tendido de sol de Pamplona no tiene nada que ver con el tendido de sol
de cualquier otra plaza. Con los años las cosas han cambiado mucho y la corrida de sol en
Pamplona se ha convertido en uno de las más marchosas y guarras que te puedas imaginar.
Las peñas, que ocupan gran parte de las localidades son las principales protagonistas con
sus charangas incombustibles que no paran de tocar desde que comienza la corrida.
La gente que va a esa zona de la plaza no suele ir generalmente a
ver la corrida, es más, en muchos casos ni siquiera se enteran de lo que realmente pasa
en el ruedo. La gente va a bailar, a beber, a comer, a pringar a los demás con cualquier
cosa, a vacilar al personal
, en fin a cualquier otra cosa menos a ver qué es lo que
hacen los toreros. De todas formas dependiendo del diestro que torea, si es conocido o no,
sí que se le suele hacer algo de caso; si viene por ejemplo Jesulín el cachondeo es
generalizado, se le grita y vacila a más no poder.
El ambiente es de juerga y desmadre total, la gente empieza a
beber desde el principio para poder soportar el pegajoso calor que suele hacer por estas
fechas y enseguida, al son de la música de las dieciséis bandas de música y de los
gaiteros y txistularis, empieza el verdadero espectáculo de la corrida de sol: gente
haciendo la ola, la trainera ( el tendido se pone a remar como loco), cantando el
cumpleaños feliz, vitoreando a Indurain (que hace ya un par de años que dejo de correr),
haciendo el paquito chocolatero etc
Todo un show!!
Cuando ya la gente está medianamente ambientada viene el ritual
de la merienda, después de matar al tercer toro, que es un acto sagrado donde los haya.
Las cuadrillas se afanan en llevar los más sofisticados manjares (hay quien suele llevar
hasta una tarta de varios pisos) en cualquier tipo de recipiente y después de dar buena
cuenta de ellos, los restos son desperdigados o repartidos con la gente de alrededor.
Conviene ir con ropa más bien normalita y, a poder ser, con un gorro y una bata o blusón
para protegerse de la lluvía de comida que suele volar.
Cuando termina la corrida, el desfile de las peñas y de todo el
sequito del tendido de sol es digno de ver. La gente acaba con los cubos de la bebida en
la cabeza y pringados de arriba abajo con todo tipo de brebajes y restos de comida,
cantando y bailando como locos al son de la música txunda txunda de las peñas.